Mientras espero la rueda de prensa del Presidente del Gobierno de Canarias, con la concreción autonómica del Estado de Alarma decretado por el Consejo de Ministros, tomo este poema, publicado ayer en las redes sociales por la escritora María Jesús Alvarado, en el que nos invita a vivir el momento (carpe diem):
Lo que tenemos
-tanto-
podrá inundar de luz el mañana.
Brindemos por un día más,
que algo ha de quedar siempre
para los sueños
y la poesía.
La misma poeta nos llevó de la mano en 2018 a mirar a la muerte, que había anunciado su llegada a un lejano hospital americano, para cerrar su círculo alrededor de una persona por ella muy querida. Habitación 241 es una mirada poética y dolorida cara a cara a la muerte, pues MJA se personó en dicha estancia para ser testigo y apoyo en un trance tan duro. La muerte siempre está ahí, pero no la tenemos en cuenta la mayor parte del tiempo. Lo que ocurre ahora es que se mueve sigilosa y no sabemos sobre quiénes cerrará su terrible voracidad. Tenemos la sensación de que hay un sorteo macabro, pero eso no es nuevo, lo hay cada día, cada segundo, pero no lo percibimos así. Esa realidad es la que ahora nos ronda y nos agobia. Habitación 241 puede abrirnos los ojos sobre lo que realmente somos. Esa es una de las funciones de la poesía.
Este segundo día de cuarentena es otro más, como todos los que hemos vivido. Si lo pensamos bien, no han cambiado las reglas del juego de la vida, pero nos angustia ser conscientes de ello. Pensemos que tenemos la certeza de que la vida es esa circunferencia que puede cerrarse en cualquier momento. No es distinto de hace una semana, tres meses, siempre. Solo que ahora ha salido de ese segundo plano y nos la han puesto delante. Como dice María Jesús Alvarado, brindemos por un día más; con o sin virus, lo único seguro es que en este momento estamos vivos.
Sigamos las indicaciones que nos llegan de las autoridades, porque la voz popular dice: “A Dios rogando y con el mazo dando”. Pongamos de nuestra parte, por ti, por mí, por todos, como cantó Víctor Jara.
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