DIARIO DE CUARENTENA. Día 1 (14/03/2020)

 

Hoy es un sábado grisáceo. Hay en el aire una especie de bruma transparente, que no sabemos si es humedad, restos de calima o simplemente está en nuestra manera de mirar. Me he levantado temprano para hacer algunas compras pendientes en el supermercado y en la farmacia. Me puse una mascarilla para ceñirme a las normas. No todo ha sido intendencia, eché una lotería primitiva. En el estanco solo estaba el estanquero y nadie en el trayecto desde mi casa. Pensé que haría algún comentario referido a mi mascarilla, pero vi que lo tomaba con naturalidad, aunque él no llevaba.

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Luego fui al supermercado, tocaba comprar algo de verdura para hoy, y había cola en el mostrador del peso de los vegetales. Mantuve la distancia con la persona que iba delante, pero no pude controlar a la que tenía detrás. No compré carne porque tendría que esperar mucho tiempo y había muchas personas agrupadas. Mientras la gente esperaba en las distintas colas interiores, aproveché para pasar por una caja en la que, milagrosamente, solo estaba yo. El personal del súper tampoco llevaba mascarilla pero sí guantes. Salí a la calle casi desierta, y pasé junto a una terraza en la que había dos clientes, muy alejados entre sí. En la farmacia tampoco tenían medidas de protección ni línea de espera para separar clientes. Menos mal que también esta vez solo yo era el cliente.

Regresé a casa y me dirigí al baño. Me lavé las manos a conciencia y me puse desinfectante de alcohol con glicerina. Después todo normalidad en casa. El país está a la espera de que el Consejo de Ministros decrete el Estado de Alarma. Trato de no angustiarme, por eso no pongo la radio ni la televisión, pero no puedo evitar que entren por el móvil algunos WhatsApps que borro directamente sin leer porque iban todos de lo mismo, y ya no sabes qué es verdad y que no. Y he decidido empezar este diario, que no sé si continuaré, porque puede acabar siendo una especie de Día de la Marmota, siempre lo mismo. O tal vez no, y escriba sobre asuntos distintos, porque la actualidad es muy obsesiva. Seguramente daré cuenta de mis lecturas, que en los últimos meses tengo abandonada esa vertiente de mis escritos.

Hoy es un día como de corcho. Salud.

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