Día Mundial de la Alimentación
No es un chiste, es verdad desde que en 1979 la ONU decidiera dedicar un día al año para concienciar sobre las necesidades alimentarias del planeta, que sirviera como recordatorio contra el hambre, la pobreza y la miseria (son cosas distntas, las tres muy malas). Digo que parece un chiste porque parece que eso solo le interesa los cuatro locos que formas las ONGs que tratan de paliar tanta desigualdad. Mientras pueblos enteros se mueren de inanición, los ricos son cada vez más ricos a costa de esa muerte que revienta sus bolsillos ya repletos pero insaciables. A nuestro alrededor hace tiempo que empiezan a verse situaciones terribles, y parece una broma cruel que nos llenen las parrillas de la televisión con nuevos programas de cocina. La pregunta para muchas personas no es cómo cocinar, si le pones eneldo o sofríes a fuego más lento a más rápido; la pregunta es qué cocinar, qué llevar a la mesa porque la despensa está vacía.
Mientras tanto, nuestros dirigentes siguen mirando las cuentas de resultados de las grandes corporaciones (a las pymes que las parta un rayo), porque aquí por lo visto nada es más digno que el dinero en grandes cantidades. Y resulta que, además de la salud y a veces la vida, la miseria se lleva por delante la dignidad. Y dicen que todavía hacen falta más ajustes, que como siempre recaerán en los más débiles. Si a esto le sumamos (más bien le restamos) el copago farmacéutico y la mordida de las pensiones, ya me dirán. Pero no hay problema, España se clasificó para el Mundial de fútbol, y podría ganarlo otra vez. Ya ha ocurrido antes: Cuando más miseria había en el país, Brasil ganó tres en doce años.