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¿Libres?

zzzzlibresDSCN4206.JPGDecía Tierno Galván que la democracia parlamentaria es el menos malo de todos los regímenes políticos, y no ocultaba la evidencia de que gran parte de los poderes reales de las sociedad, sean religiosos, económicos o sociales no pasan por las urnas del sufragio universal y sin embargo inciden en la totalidad de los ciudadanos. ¿Quién elige al Papa, al obispo y al párroco? ¿y al presidente de una compañía aérea? ¿y al director de una empresa cualquiera que tiene a su cargo servicios públicos, o incluso actividades privadas que son usadas por todos? Por las urnas sólo se elige a los representantes políticos y sindicales, y a algunos cargos de entidades colegiadas. Bien es verdad que la política es la que marca la pauta de la sociedad, pero las personas a quienes elegimos están sujetas a unas reglas del juego no escritas marcadas a menudo por otros poderes. Se supone que al menos somos libres para elegir qué camisa compramos, qué película vemos o qué libro leemos, pero hasta en eso tratan de influirnos.

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Una mujer que deja huella

zzzinco-matinal[1].jpgHace cuarenta años, las mujeres no pintaban nada en nuestra sociedad. Poco a poco, se han ido ganando batallas, aunque todavía queda mucho machismo encubierto y también a las claras. Pero sin duda hay un abismo a favor entre lo que había y lo que hay. Y en eso tienen mucho mérito las mujeres que han puesto su grano de arena para avanzar. Son miles las que merecen el mayor homenaje, en todas las profesiones, consiguiendo arañar un poco de libertad aquí, otro poco allá, día a día. Son importantes todas las aportaciones, pero tienen mayor incidencia social e histórica las de mujeres que son visibles por su profesión, y que han sabido realizar una labor en cualquier actividad y demostrar lo que nunca debió tener que ser demostrado, que la inteligencia y el trabajo no es cuestión de sexo. Concha García Campoy fue una de esas mujeres, que estuvo a la altura de un tiempo nuevo y que con su naturalidad y su presencia dio imagen a todo un movimiento. No fue una feminista mitinera, se ocupaba de todo, pero siempre estuvo ahí, como tantas otras mujeres anónimas o muy visibles. Muchas, como Montserrat Roig, Carmen Rico-Godoy, Dolores Campos-Herrero o Esther Tusquets ya no están. Otras, también muchas, siguen ahí, poniendo voz a las mujeres que no son visibles. Hoy, Concha García Campoy se ha quedado en el camino, pero queda su voz, que, como las demás, ha servido para que la sociedad sea más justa e igualitaria. Además de una magnífica profesional de la comunicación, fue espejo en el que muchas mujeres se miraron para avanzar, y como dijo el poeta John Donne, forma parte de la humanidad, que se ha aminorado con su partida, es una voz necesaria que se apaga; así que, las campanas que hoy tañen, doblan por Concha García Campoy y tambien por cada uno de nosotros.

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¿No te interesa? Pues tiene que ver contigo

zzzzzzzz4[1].JPGCuando se habla de los fichajes y salarios millonarios de los futbolistas de élite, siempre hay alguien que te dice que el asunto no va con él, que el fútbol no le interesa. Cuando se hace una crítica a determinadas posturas y acciones de la jerarquía católica, también aparece alguien que dice que ese asunto de la religión no le concierne, que le da igual. Pues no es así. Un futbolista cobra una millonada (aparte de lo que ha costado el traspaso), el equipo consigue ese dinero a través de la publicidad o de los derechos televisivos, y las cadenas reúnen ese dinero nuevamente con la publicidad. O sea, que cuando se compra unas zapatillas se paga de paso el salario del futboluista que las anuncia, porque va en el precio. Algunos dirán que no usan zapatillas, pero sí toman yogourt, beben cerveza, consumen productos imprescindibles o contratan servicios diversos, que en el precio llevan el gravamen de la publicidad-televisión-fútbol. Es decir, sin darte cuenta, de tu bolsillo sale una parte del salario de Cristiano Ronaldo, del pastizal que han pagado por Neymar y hasta de los cientos de millones que los equipos deben a Hacienda y no pasa nada. En cuanto a La Iglesia, pues eso, seas o no creyente, la tremenda influencia de la jerarquía en estados como España incide en asuntos tan sensibles como la educación, la discriminación de la mujer, la libertad de opción sexual y otras muchas cosas en las que el poder eclesiástico se mete con la connivencia de las fuerzas conservadoras y la sumisión de las que se dicen progresistas. Por eso, cada vez que me entero de que ha hablado un obispo o han pagado un dineral por un futbolista, se me afilan las orejas, porque me afecta en las leyes o sé que me tocará pagar cuando compre un yogourt. Y como a mí, a todo el mundo, le guste o no el fútbol y sea o no creyente.