¿Se controla la información?
No soy tan ingenuo; sí se controla, y es más que evidente cuando vemos cómo en el Telediario de Tve hicieron como si la manifestación del 11 de septiembre en Barcelona no hubiera existido. Sabemos que conocer o desconocer un hecho tiene consecuencias colectivas, especialmente en la actitud que se debe tomar, o que quieren que se tome. Por eso se filtran las noticias de las guerras, o determinado avatares políticos. Y es curioso comprobar una y otra vez la puesta en marcha de mecanismos de control inmediatamente después de que sucede algo. Ocurre un hecho grave, sea atentado, terremoto, inundación o accidente, y durante la primera media hora empiezan a llover datos y novedades en la radio, en los informativos de televisión y en Internet. Pasó con el 11-S, con el terremoto de Chile y con otros hechos importantes. Las noticias volaban, pero pasada media hora, el tiempo que supongo tardan en controlarlo todo, se repite lo ya sabido, e incluso desaparecen datos que ya se habían dado. Es decir, a los dos días de lo ocurrido sabes lo mismo que a los diez minutos. Y entiendo -aunque no comparto- que eso se haga con asuntos grandes, pero a veces ocurre también con lo cotidiano. Muchas veces dudo de si realmente escuché tal o cual dato, porque nunca más vuelve decirse. Siempre se ha visto que la rapidez en la noticia es un mérito periodístico, pero empieza a ser también una suerte de los destinatarios.