Actitud abierta

Dice el novelista José María Gironella que el que dice que su tierra es la mejor del mundo es un ignorante. Pocas ideas comparto con este novelista, pero esta desde luego sí que la suscribo. Canarias no es la mejor tierra del mundo, ni la peor, aquí hay valores de los que carecen en Hungría, y sin duda los húngaros poseen otros que nosotros no tenemos. Pero ambos son valores culturales de la Humanidad, zvDSCN4130.JPGy si a los magiares les corresponde velar por ellos para ofrecerlos a todos, la misma misión nos corresponde a los canarios con lo nuestro. Exaltar lo propio con exclusión de lo ajeno es una estupidez, hacer lo contrario un disparate, que en Canarias se ha practicado durante décadas, acaso por complejo de inferioridad. Las danzas húngaras de Brahms y los Cantos canarios de Teobaldo Power son aportaciones a la cultura universal, lo mismo que el timple, la Lucha Canaria o mil elementos autóctonos de centenares de pueblos regados por los cinco continentes. Canarias, a la vez que contiene elementos propios de gran valor, lleva cinco siglos entrenándose en la recepción de influencias exteriores. Pocas tierras como la nuestra tan permeables a los movimientos culturales que nos llegaban desde fuera. Prueba de ello es que en algunas épocas fuimos la avanzadilla, como sucedió en el Renacimiento, en La Ilustración o en los aires nuevos de los años sesenta del siglo XX. Y por ello, más que nunca y más que nadie, debemos mirar con actitud abierta, hacia adentro y hacia afuera.

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