La sentencia dictada contra los tres chicos que dieron muerte al joven Iván Robaina vuelve a poner sobre la mesa el tema de la violencia que se enseñorea de nuestras calles y se ha convertido en la única respuesta que tienen algunos ante un conflicto. Y hay algo peor, cuando la violencia se practica por sí misma, sin que haya mediado palabra o diferencia alguna; me contaban hace unos días que ahora hay que tener cuidado hasta cómo se mira, porque hay pandillas de jóvenes que te pueden agredir porque no les ha gustado la forma en que los miras.
Esta violencia está atizada por los juegos de consola y ordenador, que se basan casi siempre en la agresividad, y tampoco son buenos maestros los telediarios. Algo estamos haciendo mal, porque ya en los centros de enseñanza también hay que andarse con cuidado, y hemos visto en estos días imágenes de provocaciones o ridiculizaciones al profesorado, que son colgadas en Internet o enviadas por los muchos medios de que disponen los jóvenes. Todo esto incita a la violencia, y no sería mala medida que en las aulas de cualquier nivel estuviese prohibido el uso de estos artilugios móviles. Es más, no se deberían llevar a los colegios e institutos. No entiendo para qué quiere un móvil un niño de 12 años, y encima ahora pueden conectarlos a Internet. Hemos visto reportajes de las pandillas en Centroamérica y en las grandes urbes del planeta. Ya operan algunas por aquí, y si no se les pone coto acabaremos como en Guatemala y Belize, con nuestras ciudades convertidas en zonas de guerra. La violencia nunca ha resuelto nada, sólo impone la razón de la fuerza sobre la fuerza de la razón. ¿Para eso tantos avances tecnológicos?
Un comentario en “La violencia como argumento”
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La violencia no tiene palabras, no hay argumentos, ni siquiera habilidad, violento no tiene comportamiento, sueltan adrenalina y eso les produce placer, a esos chicos que mataron de una paliza a otro muchacho que lo único que hizo mal fue pasar por alli, le mataron otros muchachos como él, que no se conocían de nada, pero le tocó a ese chico cuya equivocación fue tomar el mismo camino. Y por eso está muerto.
Es horrible pensar que para ellos la vida no tenga valor, ni dolor, solo un divertimento, que no se puede comparar ni con esas películas del Oeste. donde impera La Ley del más fuerte, porque ahí, incluso había unas reglas, aunque para matar poco se necesita.
Vemos a ese muchacho, el que mató a la niña Marta Sánchez, entonces eran menores, pero aunque el se quiera permitir que la mató realmente porque no sabía que discutian y nervioso cogió un cenicero y le dió un golpe en la cabeza, y la mató, así porque el lo dijo, no se sabe más porque sus cómplices se callan, dicen que encubren a alguien, pero son unos cuantos muchachos, no fue uno solo, y luego borrar las huellas en su casa. ¿Dónde la escondieron? el cadaver no aparece.
El caso es que se mofan de todos nosotros, porque no lo creemos, pero lo hicieron.
La Justicia habló y puso en libertad a unos de esos chicos, libres por faltas de pruebas, oí a uno, creo que el que se molestó en buscar un cadaver que en ese momento solo él sabía que lo era.
Dice que nadie lo contratará para trabajar, que nadie querrá que estudie en algun centro, no sé, tanta sangre fria y falta de culpa, me recuerda a una frase del Colegio que nos decían las Monjas, Odia el pecado y ccompadece al delicuente, nunca estuve de acuerdo con ese acto de generosidad, compadecer, pero viendolos tan frios, sin topes en su conducta sin saber por qué hacen esas cosas, lo empiezo a entender, el será otro que en esta vida andará como muerto. ¿Realmente hay que compadecer a esos chicos que no saben el valor de una vida?.
La culpa se la echan a la sociedad pero maldita sea si es capaz de crear esos engendros.