Las fábulas vienen de Esopo, pasan por La Fontaine y Samaniego y desembocan en nuestro paisano Tomás de Iriarte. En realidad son mitos que advierten sobre las flaquezas humanas, y desde luego todos estos que he nombrado se pondrían las botas con el Jefe de Tráfico de la provinvia de Soria, quien, según la Unión de Guardias Civiles, es muy exigente con sus subordinados para que no dejen pasar ni una a los conductores que sobrepasan los límites de velocidad. Pues a este señor la Guardia Civil lo ha pillado conduciendo ¡a 207 kilómetros por hora! Debió pensar que, ya que se salta uno la norma, hay que hacerlo a lo grande. Pero claro, es que él es precisamente el máximo responsable de la aplicación de las leyes encaminadas a la seguridad en carretera. Es como poner a la zorra a cuidar de las gallinas, aunque de esto hemos visto mucho en distintas instancias y sobre diversos asuntos. De alguna manera, estamos hablando de corrupción, también en este caso. Tal vez habría que hacer pasar un examen psicológico a toda aquella persona que vaya a desempeñar un cargo con poder, porque tengo la impresión de que algunas (más de las deseables) acaban por creer que son invulnerables, que están por encima de la ley y pueden hacer todo lo que se les apetezca, sin tener en cuenta el daño que pueden infligir a otras personas o a la comunidad en su conjunto. De otra forma no se entienden comportamientos como el de este señor, el del exdirector del FMI o el de Berlusconi, por poner solo tres ejemplos, porque hay muchos. Sin duda, estos no habrían pasado es examen que propongo.
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