Todas los años por estas fechas circulan las imágenes terribles de los nazarenos voluntarios que se flagelan con látigos hasta destrozarse la espalda y son crucificados con clavos de verdad después de haber sido coronados de espinas. Esto suele ocurrir en distintos lugares de Latinoamérica y sobre todo en Filipinas, donde las creencias, las promesas y los ritos alcanzan un realismo que estremece. La libertad de creencias es algo que debe estar por encima de cualquier cosa, pero siempre me pregunto cómo es posible que una creencia legítima cruce la línea del fanatismo. Por aquí se hacían promesas de ir caminado a ver a un santo, un Cristo o una Virgen. Es una tradición que se vaya cada año caminando a visitar a las patronas. Hace años llegaban a Teror peregrinos con los pies destrozados porque acudían descalzos desde cualquier punto de la isla, por caminos reales terribles, y luego remachaban haciendo de rodillas el recorrido entre la plaza y el altar. Recuerdo con horror ver el suelo de la basílica de Teror regado de la sangre de los peregrinos, que en su buena fe hacían ese sacrificio. Afortunadamente eso ya no se ve por aquí. Las autoridades eclesiásticas se oponen, el Arzobispo de Manila ya no sabe qué hacer ni decir, pero el fanatismo pasa por encima hasta de las normas de La Iglesia. Entiendo que haya ritos pero no esas acciones terribles que en el siglo XXI tendrían que acabar.
6 opiniones en “Creencias, ritos y fanatismo”
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Hola Emilio, eso de los crucificados son parecidos a los Picaos que salen con una Cruz atada a la espalda y le tienen que picar para que la sangre no se quede allí, es un rito sadomasoquista, (Uf no sé, que luego Sergio se enfada conmigo) Eso de clavarse en una cruz para pagar promesas o`pedir milagros, en latinoamérica deben saber que no hay ya milagros, lo de andar descalzos, ir a lugar andando, aqui se iba andando a Teror antes de que fuera promesa, y salió un bando para que la gente que no estuviera entrenada no se quedara sin aliento.
El Fanatismo es lo que tiene. ¿no se autoinmolan los de Al-Qaeda?
No matan en nombre de Alá?, y recuerdo hacer promesas por las notas y entrar y salir un montón de veces de rodillas en Teror, pero a la vuelta que entraban otras teníamos que repetir porque no lo hacíamos con el recogimiento debido.
De todas formas bastante castiga la naturaleza y no creo que sea en nombre divino.
Pero eso ya lo dijiste tu, somos una sociedad Laica.
¿Ein? ¿Yo? ¿A cuálo?
Porque me dijiste que era resentida con las procesiones.
A mí no me mires, creo que fue Sergio quien hizo esa reflexión. En realidad resentidos somos todos, y creo que el resentimiento es también un buen motor.
A mi los resentimientos me agotan, ahora ya no puedo pasar factura por un pasado que con calcetines de perlé aguantaba horas y horas para ser santa, luego pasé por otras cosas, y nadie me obligó, creo que en el fondo aspiré siempre a una vida mejor para un mundo que parece que no le dejan o no quiere, puede que en eso tenga algún resintimiento, pero ya hasta me puedo reir por varias cosas, y eso que a veces critico pero Pepe siempre me dice «tb podrías estar pero elegiste no estar», un lio de profundidad en algunas conversaciones que a este paso ya solo somos amigos virtuales…en fin.
Efectivamente, soy un resentido, por eso digo que uno no debe enfocar sus opiniones desde ese punto de vista. Les recomiendo (si no lo hice alguna vez) un libro de Gregorio Marañón, Biografía de Tiberio, que es un ensayo del resentimiento.
Yo creo tener motivos para ello. Fui desde mis 11 a 17 años ferviente seguidor de la Teología de la Liberación, y al final acabé por donde los reaccionarios nos quisieron expulsar: por la puerta de la calle o por el sumidero de las letrinas. Fui de izquierdas y lo que llegó fue el psoe. Fui buen estudiante, pero «alquien» se cruzó en mi vida…
Ahora la mayor parte de mis amigos son simpatizantes, votantes o afiliados al pp, cuando no muchos están en listas. He terminado por ser un soplabotellas. Y sigo «rezando» cuando me acuesto a dormir, pero mejor no reproducir semejante blasfemia.