Los soldados marroquíes siguen pisando los Derechos Humanos en el Sahara y no parece que eso sea importante. Lo que se comenta mucho en estos días es la serie que han hecho sobre Los Príncipes de Asturias, y uno tiene que escuchar frases que podrían colgarse en el museo de las chorradas: Letizia ha llevado la modernidad a la monarquía, una plebeya nunca podrá comportarse como una princesa de sangre real, el Príncipe es un hombre como los demás y tiene derecho a casarse por amor, y otras sandeces obvias.
Para empezar, no he visto la serie ni me interesa demasiado, pero es imposible abstraerse al ruido. No sé si es técnicamente buena o mala, pero si lo que pretendía era crear buena imagen de los Príncipes les ha salido mal; si por el contrario querían ridiculizar el asunto, les ha salido redondo. Y es que en estos tiempos no se puede estar seguro de dónde proceden los tirones republicanos, que en estos momentos me parece que vienen más de la ultraderecha que de los republicanos de siempre. Para empezar, es imposible modernizar una institución que es antigua por definición, y si entramos en todo los demás la conclusión es que hay una contradicción entre tener muchos privilegios por cuna y pretender al mismo tiempo ser un hombre como los demás. Y encima se le da a todo esto un tratamiento propio de la prensa rosa.
Un comentario en “Más madera rosa”
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Yo vi las dos partes edulcoradas de esta novela rosa o no rosa que nos quisieron vender. No sé si el amor los unió, el Príncipe se le nota más enamorado que a ella, que se le ve muy nerviosa y con aspiraciones a la perfección, cada vez más delgada y habladora, un poco pesadita,´Felipe no es tan pijo como se le quiere pintar y a ella le gustaría más notoriedad. La Reina, daba miedo Marisa Paredes, en su vigilancia casi brujeril y esa complicidad con el rey es toda falsa, que por cierto si hubo en la serie alguien que lo hizo bien fue Juanjo Puigcorbé, creo que más que actuar lo imitaba y resultaba gracioso.
Los actores juveniles empalagosos y distantes, una cosa nada nivelada. Pero ella decidiendo siempre, cansaba, no es de extrañar que llene páginas de revistas porque más que princesa parece una modelo, eso si una mala copia de Rania de Jordania.