Este semana el Benedicto XVI ha dado dos campanzos. El primero es que acepta que se puede usar el preservativo en determinadas circunstancias especiales. Esto, en principio, es un cambio total a la política sexual de La Iglesia, pero al citar esas circunstancias aparece la prostituición, con lo que la confusión es evidente. Implícitamente entiende que la prostitución es una realidad y ello va contra la castidad, pero al aceptar el uso del preservativo en esta práctica esá legitimando el sexo fuera del matrimonio. Lo que no sé yo si esa protección profiláctica es para salvaguardar la salud de la prostituta o del cliente, con lo cual pudiera haber machismo y a la vez aceptación del sexo festivo de hombres casados. Como no se explica, todo queda al albur de las interpretaciones.
El segundo campanazo ha pasado más desapercibido, pero es esencialmente una revolución que contraviene lo acordado en un Concilio. Ha dicho Benedicto XVI que el Papa no es infalible, y eso sí que es una bomba, porque llevamos siglo y medio con el dogma de la infalibilidad del Papa, que proviene del Concilio Vaticano I. Este concepto es el que sostiene la autoridad absoluta de un pontífice, y si el propio Papa lo refuta cambia todo. Como ustedes comprenderán, la teología no es mi fuerte, pero está claro que esta afirmación, que pasa de puntillas en los medios, es un cambio muy sustancial en el esquema vertical del gobierno de La Iglesia y los católicos. O sea, que de ahora en adelante, como el Papa es falible, todo lo que diga puede ser objeto de debate dentro del seno de la propia Iglesia. Sí que es un cambio.
2 opiniones en “El Papa y los cambios”
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Vaya perreta tienen con el papa todos los que no creen en su religión, y eso te incluye. Como si fuera importante cada cosa de esas por las que armamos tanto aspaviento; como si importaran a esta sociedad realmente.
Aquí la cosa es lo de los colegios concertados. Y de resto, que se lo pongan o no, allá ellos. Si es que nosotros mismos somos los que les hacemos la propaganda.
En el mismo nivel, me parece igual de criticable/ignorable que los artistas de la ceja hayan abandonado a su hasta ahora san Zp. Futesas.
Yo acabo de leer Tirano Banderas, uno de esos libros que siempre nombramos y poco se lee. Pues lo he leído. Eso sí es importante.
(Me voy a dormir. He trabajado de noche y debo estar realmente mal: Sarah Palin me ha parecido guapa.)
Saludos.
Ya lo he comentado en facebook. Lo del Ratzinger o Mazinger Z como se llame es una pasada. Ya que empieza a poner en tela de juicio algunas cosas, que siga con el celibato -creo que se impuso en un concilio fundamentalista del siglo III d.c.-, con la necesidad de que los Papas se jubilen en la cama y no lo sean hasta que se mueran, mujeres sacerdotas, etc, etc… Me gustaría ver en el Vaticano a una Papisa. Les iría mejor y se dejarían de sandeces machistas de reprimidos.