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La que se veía venir ya está aquí

Sabemos hace mucho tiempo que el actual sistema político de Marruecos tiene el apoyo de Estados Unidos y la UE, especialmente de Francia, porque se reclama como el muro que detiene el fundamentalismo islámico, y se fortaleció por esta razón cuando en Argelia el FIS (Frente Islámico de Salvación) perpetró una serie de atentados como protesta por no haberle reconocido su triunfo en unas elecciones. Es decir, Occidente juega a la democracia pero cambia las reglas a mitad del partido cada vez que le conviene, como hizo también con Hamás y como hace ahora en Afganistán dando por buenas una elecciones corruptas.
Pero Marruecos sólo llega a Cabo Jubi (Rabat pretende llegar hasta el sur del Sahara Occidental), y da lo mismo, porque luego vienen Mauritania y Senegal, y más atrás está Mali, donde Al Qaeda del Magreb se ha instalado para quedarse. Se ha invocado esta función marroquí de muro contra el terrorismo islamista y contra la inmigración ilegal para tratar tibiamente a Rabat en el caso de Aminatou Haidar, pero ya hemos visto que de poco sirve, porque Marruecos se aprovecha de que París y Washington miran para otro lado mientras siga habiendo fosfato en Bu-craa, y de la errática política exterior de España (eso no es de ahora, así fue con Aznar, con Felipe González, con Romanones y hasta con Felipe II).
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Y sirve menos cuando vemos que Al Qaeda se presenta más al sur, y ataca un convoy español. ¡Qué casualidad que sea español! Y Canarias en medio, por el Sur la amenaza de ese terrorismo que, no lo olvidemos, fue el que cometió los atentados del 11-M, al Este un Marruecos imperialista al que le permiten todo, sea dentro o fuera de su territorio, y al Norte un gobierno español que no se aclara y una UE que se empeña en perder fuerza por rivalidades internas (en Europa pasa con los estados gallitos lo que en Canarias con el pleito insular). Bueno, pues todo esto, que hasta ahora era una hipótesis ya es una realidad. Por ello necesitamos gobiernos fuertes en Canarias y en España, y una UE que sea una sola voz, para que no nos manejen norteamericanos, chinos y árabes. Debo estar soñando, por eso se lo pediré a los Reyes Magos, aunque ahora que lo pienso no sé si fiarme porque vienen de Oriente.

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Romancillo de los que se cayeron del caballo

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Perdón pido al respetable
con gran premeditación
por palabras malsonantes
que diré en este sermón.
Y es que me mueve la rabia,
la furia y la indignación
porque el que hace cabronadas
será llamado cabrón.
Hace treinta y cuatro años
que del Sahara salió
España, que muy mal hizo
la descolonización
de la tierra sahariana
que a Marruecos entregó.
Que aquel fue muy mal momento,
se moría el dictador,
ya lo sabemos, carajo,
pero después ¿qué pasó?
Suárez, Felipe y Aznar…
Ninguno de ellos cumplió,
y tampoco Zapatero
ni creo que lo haría Rajoy.
Han estado treinta años
callados como ratón,
y ahora se mesan las crines,
¡fariseos de salón!
zzsahara1.jpgDos mil películas hechas
en nuestro cine español
sobre cien temas distintos
y ninguna lo contó…
Miento, pues sí que hubo una,
la de María Miró
que bien que la silenciaron
cuando en su día se estrenó.
Y otras dos mil novelas,
con temas a discreción,
y que yo sepa hay cuatro
(y dos las escribí yo)
que tratan de la vergüenza
que en el Sahara pasó.
Y ahora se escandalizan
del abuso y la opresión,
cuando siempre estuvo ahí
y mucha sangre costó.
Y gritan con impudicia
por qué todo esto pasó,
pues pasó porque el silencio
es cómplice del terror.
Nadie denunció el abuso
que pronto se derivó
del Acuerdo Tripartito
que por Madrid se firmó.
+++
Pero sea en buena hora
que les llega la razón,
tal vez porque Aminatou
al corazón les llegó.
Y aunque llegan con retraso
es necesaria su voz,
porque España es responsable
por lo que un día firmó,
y por la triste desidia
del que al Gobierno llegó.
Este conflicto nos toca,
reclama una solución,
Es hora de que se aplique
la autodeterminación,
que hace muchísimos años
la ONU dictaminó.
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Los derechos de autor

Vivimos un tiempo nuevo en el que los antiguos esquemas se han venido abajo, porque el vuelco que ha dado la Sociedad de la Información es sólo comparable al de la invención de la imprenta e incluso al de la escritura. Y con este nuevo mundo no sirven los viejos sistemas, con el agravante de que los cambios ahora son muy rápidos, y en diez años la sociedad ha cambiado el equivalente a lo que antes mudaba en siglos. Por ello es necesario establecer nuevas reglas para esta nueva forma de jugar, y los internautas han declarado la guerra a todo aquel que pretenda limitar su derecho a tomar cualquier cosa que esté disponible en la red. Pero esto choca con otros derechos, y el más claro es el de que un autor reciba un beneficio por lo que ha creado. Esto siempre ha sido así, y que yo sepa no ha cambiado el derecho a la propiedad, y a la intelectual tampoco.
a10.JPGPor lo tanto, hay que entrar en ese nuevo mundo con el Derecho en la mano, y para ello hay que legislar, porque quienes fabrican la cultura son trabajadores que si no cobran dejan de producir. Y eso sí que sería una catástrofe. No confundir los derechos de autor con la gestión de la SGAE, porque hay derechos, como lo de los libros, que no pasan por ahí, sino que se gestionan directamente entre autor y editor. Y se meten en el mismo saco muchas cosas. La gente está que trina con la SGAE, pero ese es otro tema, pues quienes deberían cabrearse son los socios, porque todo ese dinero que entra por el canon en los aparatos de reproducción es un agujero negro que los propios socios no entienden porque nunca reciben un solo euro, aunque hayan fotocopiado o grabado una canción, un libro o una obra de teatro suya en un lugar recóndito.
La idea de la ministra de Cultura de cerrar sin orden judicial una web es un disparate, pero no cojamos el rábano por las hojas, porque esto no significa que quienes bajan contenidos con autoría puedan hacerlo sin pagar por ello. Lo de que la cultura es de todos suena muy bien, pero quienes la hacen realizan un trabajo y debe ser compensado. También son de todos los hospitales públicos, las carreteras y los colegios, y lo son porque los pagamos entre todos. Por lo tanto, la cultura también. Y es tremendamente demagógico todo esto, porque quien pretende bajarse películas, libros o canciones gratis paga su línea ADSL, ha pagado el ordenador, la electricidad con que funciona y la mesa que lo soporta. Lo paga todo sin rechistar, pero no quiere pagar al autor de los contenidos que consume.
Y todo esto hará que cambie mucho la industria cultural, pues con el libro digital pasará lo mismo que con los discos, y se verán afectados distribuidores, libreros, impresores y personal de las editoriales. Así que, sentémonos a pensar en soluciones justas porque tirarse al monte sólo conducirá a ahogar la cultura libre que se pretende defender.