Darwin tenía razón

Hablaba hace unos días del becerro de oro, y creo que me quedé corto. Que la gente busque falsos dioses cuando está desesperada es una reacción hasta cierto punto explicable, pero viendo lo que está sucediendo con Cristiano Ronaldo y con Michael Jackson creo sinceramente que la Humanidad se ha vuelto loca, o lo que es peor, imbécil.
zmonoo.JPGCreo que los seres humanos disfrutan y se emocionan con cosas que les gustan, y por lo tanto el fútbol y la música entran en ese paquete. A mí me maravilla un pase a un hueco inexistente (que luego resulta que existe) de Iniesta, con un dominio del movimiento y el espacio que roza la magia, como ocurre en la danza o en las artes plásticas.También entro en trance cuando escucho un nocturno de Chopin, que es tan sencillo y a la vez tan sublime que me deja sin habla, y, para no dármelas de exquisito, lo mismo me sucede con muchas canciones de Freddy Mercury, Serrat, Elvis, Lennon y hasta si me apuran me excita escuchar el desgarro de la copla cuando alguien se arranca con La bien pagá.
Sin embargo, esa idolatría rayana en la estupidez de un estadio lleno de gente histérica, que ha aguantado un día de cola bajo el criminal sol madrileño de julio para ver de lejos a un futbolista que no va a jugar esa noche, o el circo que se ha montado alrededor de las exequias de Jackson, es algo que no es humano, ni tiene que ver con la emoción o el gusto por el deporte o la belleza. Es simplemente la constatación de que Darwin tenía razón, es un comportamiento simiesco y regresivo, que por lo que se ve hace sonar sin tregua el timbre de la caja registradora.

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