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Insultar a la gente

b88.JPGYa sé que muchos pensarán que tengo una perreta con el fútbol, pero es que lo que sucede me parece impresentable, insolidario y burlesco, una grosería para la gente que lo está pasando mal. Repito que me gusta el fútbol, pero no el mundo que lo rodea, y es terrible ver cómo se aplican decenas de millones, sin el menor rubor, para fichar a Kaká, a Villa o a quien sea, que encima cobran salarios de seis millones de euros libres de impuestos, más publicidad. Un tipo así, no sólo no debe cometer un solo fallo, porque no es humano, sino que cada patada suya debe ser gol. Es que por ese precio no se puede pedir menos.
Y el que se ruboriza soy yo, cada mañana, cuando veo los titulares con esas cantidades ingentes de dinero, mientras la economía continúa estancada porque dicen que no hay liquidez. Tanta hipocresía me cabrea, y no entiendo como el común de los mortales ve normal que se pagues esas cantidades indecentes por jugar al balón o por ser Harrison Ford o Angelina Jolie. Es vergonzoso, como pasearse en Rolls-Royce por un poblado de chabolas. Y lo más triste es que tiene tintes de normalidad. Pues no, no es normal, es una indecencia.
Mejor, me tomo la cerveza tranquilito, no vaya a ser que me suba la tensión.

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¿Es que no hay más cera que Berlusconi?

Es curioso que la decisión última en todas las elecciones está en manos de los indecisos. Parece un contrasentido, pero es así, porque es ese pequeño porcentaje (no suele ser más allá del 10%) de electores influenciables el que quita y pone reyes, y es para ellos para quienes se hacen las campañas electorales. Cada partido, tendencia o ideología política tiene su espacio básico más o menos acotado, y de ahí es muy difícil que baje, salvo catástrofe. Luego, según se reparta ese 10% de votos indecisos o influenciables, la balanza se inclinará hacia un lado u otro. No deja de ser triste que sea esa minoría, que generalmente no se interesa por la política y que se turna en la abstención (no por convicción sino porque hay un buen día de playa) la que decida sobre el futuro de todos.
890.JPGHasta ahí se puede entender que a menudo ganen los que están en el poder, porque este votante casquivano no quiere perder, o bien gana la oposición porque ese mismo votante ha decidido castigar al gobierno como culpable de todos sus males. Eso es normal, y lógico en cualquier democracia que suele moverse en ciclos con fechas de caducidad.
Lo que no acierto a entender es cómo puede ganar en Italia alguien como Berlusconi, que es cada vez más la caricatura de sí mismo al tiempo que afloran historias realmente grotescas alrededor de su persona. Eso sí que no lo entiendo, y menos entendería que el Parlamento Europeo lo nombrase Presidente de la Comisión. Ha ganado la derecha, pues elegirán -salvo pactos transnacionales que suelen darse en la UE- a alguien de ese sector. Y la pregunta es esta: si ha de ser de derechas el sucesor de Durao Barroso ¿no hay en toda Europa una persona de esa tendencia más presentable que este personaje? ¿Se han fijado que ya hasta imita las posturas fotográficas de Mussolini?

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La memoria exige justicia

Hace treinta y seis años que Pinochet, la ultraderecha chilena y la política del letal tándem Nixon-Kissinger quebraron la democracia de Chile, un ejemplo hasta entonces para toda América Latina. La crueldad y el ensañamiento con que trataron de arrasar cualquier idea libre fue de una contumacia espeluznante. Recordar lo acontecido en el Estadio nacional, convertido en campo de exterminio, es para echarse a temblar.
foto12[1].jpgVíctor Jara se convirtió entonces en uno de los emblemas de la resistencia tanta barbarie. Después de la muerte de Allende en el Palacio de La Moneda, el cantautor chileno es un icono de la libertad de expresión, de la denuncia de los intelectuales, de los hombres coherentes. Si como dice Javier Cercas sobre Adolfo Suárez, un hombre puede resumirse en un solo instante de su vida, Víctor Jara es una voz solidaria, comprometida y asesinada. Eso es lo que queda.
Ahora han exhumado su cadáver y tratan de identificar a sus asesinos. Nunca es tarde, y por eso sigo sin entender esa negación de la posibilidad de la memoria justa que hay en España. Mientras los muertos no estén bien enterrados no habrá justicia, y deberíamos tomar ejemplo de Chile, y salir de una vez de esta cerrazón carpetovetónica que sigue dejando los restos de García Lorca en un barranco y los de muchos asesinados en cunetas vengonzantes.