Estoy aterrado e indignado
Como cualquier ser humano con dos dedos de frente, estoy aterrado e indignado con el repetitivo asesinato de mujeres, que es como una conspiración en cadena que cada día nos horroriza con nuevos casos, como el de ayer en la Hoya de La Plata de Las Palmas de Gran Canaria. Y lo más terrible es que parecen haber sido planificados por la misma mente perturbada, porque es curioso que, habiendo tantas formas de matar, la gran mayoría de las víctimas mueren apuñaladas.
El uso de cuchillo indica varias cosas, a cual más tremenda. Por una parte, se muestra la premeditación del crimen, porque nadie porta un arma blanca si no tiene intención de usarla; por otra, da muestras de la furia con que se mata, porque apuñalar es un acto físico directo, que implica mayor dureza que disparar una escopeta, atropellar con un coche o empujar a alguien por el balcón. Se siente la sangre y el dolor de la víctima, y encima suelen ensañarse con varios golpes, uno tras otro. Se preguntaban algunos participantes en el foro de esta noticia en Canarias7 si tanta violencia es fruto de la crisis. Sí, lo es, pero no de la económica, sino de la crisis de valores que nos rodea. Gran parte de estos criminales no están en el paro e incluso los hay con posiciones económicas holgadas.
Ayer caminaba delante de mí una muchacha de no más de 17 años hablando por el móvil, y no pude evitar oír cómo daba explicaciones a su novio que por lo escuchado la increpaba porque había saludado a un chico que el novio estimó una amenaza (eso denota inseguridad y por lo tanto peligro). Ella le decía que no volvería a suceder, que era sólo un amigo, que ella a quien amada era a él, que en adelante sólo saludaría a quien él dijese… No pude reprimirme y dije en alta voz: «mándalo a freír espárragos». Entré a comprar pan y ella también. Aproveché para pedirle disculpas por la intrusión y la chica me dijo que yo le había dicho lo mismo que le repite su madre a diario. El saludo de la discordia había sido dos días antes y el novio no dejaba de darle la murga cada media hora. Debía haberse gastado una fortuna en móvil. Me fui enseguida y no estoy seguro de si la chica estaba enamorada o atemorizada. En cualquier caso es escalofriante que esto suceda en edades tan tempranas. Algo estamos haciendo mal; en realidad creo que casi todo, porque ya desde adolescentes estos machitos actúan como los amos del mundo. Y algo hay en el ambiente que lleva a que las chicas se lo permitan.
Estoy contra la pena de muerte por la misma razón que estoy contra el crimen, porque nadie está legitimado para quitar la vida; pero no contra la cadena perpetua. Ya sé que la Constitución no la permite, y por ello hay que cambiarla. Estos asesinos, lo mismo que los pederastas y otros criminales tan crueles y desalmados, no deben volver a la calle nunca. Y lo siento mucho, pero si no saben vivir respetando la libertad de los demás no veo ninguna razón justa para que ellos estén libres. Y encima hay a quien le parece mal que en los colegios se imparta Educación para la Ciudadanía.