Misterios de los artistas
Cuando nos cuentan las malas relaciones que tienen Jon Voight y su hija Angelina Jolie, o las penurias que pasaba la madre de Demi Moore en un remolque mientras ella nadaba en dólares tenemos que pensar que la fama debe tener algún mecanismo que nos embrutece. Por mucho que nos justifiquen una ruptura de pareja que lleva aparejado el alejamiento de la hija, o el alcoholismo de la madre de la protagonista de Ghost, siempre hay un modo de tender puentes, y más si a menudo se trata sólo de dinero, que en estos casos suele haberlo a espuertas.
Y es que suelo llevarme sorpresas y decepciones con personajes que son grandes artistas en cualquier género, que luego descubres que en su vida privada eran unos seres terribles. Unos maltrataban a su mujer y a sus hijos, otros traicionaron a todo bicho viviente, y la mayoría de ello son unos ególatras intratables. Y no se comprende cómo gente con una sensibilidad tan desarrollada para las artes, que pueden emocionarte interpretando a un personaje, o componen una partitura que te deja sin respiración, sean en la vida cotidiana unos bestias o simplemente unos pedruscos que respiran por casualidad. Eso es para mí un misterio.