Los alpinistas Reinhold Messner y Krzysztof Wielicki son los destacados por el jurado de los Premios Princesa de Asturias del Deporte para conceder el galardón de este año.
Soy un gran admirador de Messner. Sus libros, sus aventuras, han llenado una parte de mi biblioteca. Fue el primer hombre que conquistó la cima de los catorce ochomiles sin oxígeno artificial.
Su labor social, humanitaria y de divulgación de los valores del alpinismo le ha convertido en un ejemplo para la humanidad. Sus gestas permanecerán en la memoria de futuras generaciones. Son algunos de los atributos que el jurado ha destacado para este galardón. Ambos son una leyenda viva del montanismo y, yo añadiría, del planeta tierra.
Reinhold Messner (1944, Italia) hace poco celebraba los 40 años de la conquista del Everest sin oxígeno. Marcó un antes y un después en la historia del alpinismo: el 8 de mayo de 1978, él y su compañero Peter Habeler fueron los primeros en conquistar la cima del Everest sin oxígeno.
El primer libro que leí de Messner fue su travesía a pie en la Antártida. Conquistó el continente blanco en 1990, por el polo sur, recorriendo unos 2.800 km. Era un auténtico diario de viaje y aún recuerdo como me «enganchó». Durante varias semanas su libro estaba a mi lado.
Everest sin oxígeno.
Muchos habían pisado antes el techo del mundo, pero nadie se había atrevido a hacerlo sin la ayuda de bombonas y respiradores. Algunos pensaban que era imposible. Decían que el ser humano no podía sobrevivir tantas horas respirando el poco oxígeno que hay en el último tramo de la montaña. Sin embargo, Messner y su compañero lo consiguieron. Llegaron a los 8.848 metros del Everest, bajaron e inauguraron una nueva manera de hacer alpinismo que se convirtió en sinónimo de buen estilo. A partir de aquí, Messner empezó a sumar conquistas en el resto de ochomiles hasta que en octubre de 1986 llegó a la cima del Lhotse y se convirtió en la primera persona del mundo en escalar los Catorce Ochomiles sin oxígeno artificial.
La edad dorada del alpinismo polaco
Krzysztof Wielicki (Polonia, 1950) es otra de las grandes figuras de la historia del ochomilismo. Suya fue la primera invernal a un ochomil -1980, Everest junto a Leszek Cichy- e inauguró una línea de actividades que proporcionó fama mundial a los polacos. «Nos perdimos la época de las grandes exploraciones, de 1950 a 1964. Todos los ochomiles ya se habían escalado», contaba en una entrevista publicada en Desnivel 379. «Conquistamos el ochomil más alto en invierno y abrimos el camino de las exploraciones del resto».
Ambos alpinistas estarán en el Teatro Campoamor y la montaña tendrá una alfombra de oro como se lo merece.
Fuente: desnivel.com
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