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¡Feliz cumpleaños, Antonio!

Los cumpleaños tienen diversos matices. Quienes ven la botella medio llena los tienen como la medida de un tiempo vivido, y los de la botella medio vacía como un acercamiento al final. En algunos círculos sociales la edad suele ser tabú, y ya es casi una caricatura quitarse números en la cuenta, aunque los años siempre serán los que son. Hay también quienes establecen una lucha a brazo partido contra el tiempo, ignorando que es una batalla perdida de antemano, PICT0e0525.JPGpero quieren conservar el envoltorio; a veces los efectos son positivos y el aspecto mejora; otras veces el bisturí es devastador y convierte rostros expresivos en máscaras estáticas. En las últimas décadas se ha dado a la juventud un valor excesivo, pues ser joven ya es un valor en sí mismo, pero para muchos empeños la juventud carece de la sabiduría que da la experiencia. Continuar leyendo «¡Feliz cumpleaños, Antonio!»

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Medicina versus literatura

Echo una mirada a los escritores que han sido médicos, y la nómina no sólo es larga, sino importante. Hay grandes escritores que no provienen de la lingüística o el derecho, sino de la medicina. Y no me refiero sólo a eminentes galenos que escribieron sobre lo suyo o desarrollaron ensayos aplicando sus conocimientos científicos (Marañón, Ramón y Cajal, Severo Ochoa, Freud…) hablo de novelistas, poetas o dramaturgos del tamaño de Rabelais, Mateo Alemán o Schiller, y en Canarias Julio Barry, Carlos Pinto Grote, Carlos Lázaro o Félix Casanova de Ayala. ¿Estos grandes autores, que escribían a mano y con pluma de ganso, garabateaban sus textos literarios con la ilegible caligrafía que usaban en sus recetas médicas? Continuar leyendo «Medicina versus literatura»

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Plan de emergencia social

El viernes 8 de enero vimos destacada en las portadas de la prensa local la buena noticia del esfuerzo que hace el ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para afrontar un plan de choque contra la pobreza. Es importante valorar el impulso que da la mayoría municipal gobernante, pero al mismo tiempo nos deja con el suspense de saber los medios con los que realmente se cuenta. 32 millones de euros es mucho dinero, pero si bajamos al suelo y hacemos la básica cuenta de que hay que repartirlos entre veinte mil familias, vemos que a cada una le corresponden de media 1.600 euros. Menos es nada, es cierto, pero es que buena parte de esa cantidad no es dinero real, sino excenciones de impuestos como el IBI o aumento de ayudas domiciliarias. pobrezo.JPGVerdad es que dinero es lo que dinero vale, pero si escarbamos un poco vemos que finalmente esa enorme cantidad de millones sirve apenas para mitigar una pequeña parte de tanto sufrimiento. Encima, el Estado ha impuesto a los ayuntamientos un techo de gasto que impide que pueda hacerse más en este campo, porque hay que repartir hasta una cifra, y no se puede ir más allá aunque un municipio tenga capacidad de endeudamiento.
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