Publicado el

Zapatos, botas y herraduras

En el tiempo de descuento de su mandato, Bush Jr. ha demostrado tener reflejos físicos para esquivar un zapatazo (bueno, dos) cuando venían como obuses los zapatos de un periodista iraquí. bota.jpgOjalá hubiera tenido los mismos reflejos para prever el ataque a las Torres Gemelas (asunto este tan raro que algunos comparan con la pantomima de Pearl Harbour), para no meter la nariz a medias en Afganistán, donde todos pierden, para meterla del todo y pillar a Bin Laden, para pensarse lo de las armas de destrucción masiva en Irak, o para avizorar la gran estafa que se estaba haciendo al sistema financiero delante de su narices (claro, las narices las tenía en Irak y Afganistán).
Y si hablamos de zapatazos, pocos dirigentes tienen en su haber un rosario de meteduras de pata tan nutrido, y todo se resuelve con la bota militar, y el caso es que a Obama no le deja muchas opciones porque Estados Unidos, Zapato.jpggobierne quien gobierne, está cabalgando un tigre, y ya se sabe que como se baje el tigre lo devora. Es decir, Obama tendrá que seguir aunque no quiera.
Son más divertidos los zapatazos de Norma Duval al presunto periodista que fue yerno de una de las nietísimas. Aunque yo me quedo con los zapatos de salón elegantes, delicados y ¡rojos!, como los que luce Charlize Teron en un anuncio de perfumes, Natalie Portman en su última película o Julia Robert haciendo de Cenicienta en Pretty Woman. Los prefiero a la bota militar, qué quieren que les diga.

Publicado el

La Constitución

14[1].jpgRecuerdo que, hace treinta años, al atardecer de un día como hoy, me paseaba por la calle de Triana viendo cómo los súbditos españoles se convertían en ciudadanos al ir a votar la Constitución. Aquella era una votación complicada, porque la ultraderecha pedía el NO, la ultraizquierda también por razones distintas y un buen número de fríos, calientes y mediopensionistas propugnaban la abstención.
Organizar un Estado es muy complejo, y muchos creyeron que votando aquel articulado ya estaba todo hecho. Sólo era un papel que había que trabajarse artículo por artículo. Eso era entonces, y hoy podemos decir que en realidad sí que era una Constitución, la que más ha durado en España desde aquella del 19 de marzo de 1812, la de Cádiz, «La Pepa», y eso no es poco decir cuando en menos de doscientos años nos acercamos a la veintena, y eso contando con que los fueros franquistas se pudieran considerar una especie de constitución.
Hay mucha gente que niega esto o lo otro, y más valiente y progresista cuanto mayor sea la cancaburrada. Yo digo que, como mínimo me atengo a esta Constitución, aunque es evidente que el tiempo ha hecho mella y necesita una mano de pintura, porque la sociedad es otra. Pero esto es como lo del trabajo, no hay que dejar el que uno tiene hasta que encuentre otro mejor.
***
(La foto es el reflejo contradictorio de una época convulsa pero en la que vivimos intensamente)