Publicado el

TIEMPO LÍQUIDO.  Dos dedos de frente. (21/05/2020)

 

Desde que comenzó el Estado de Alarma, he procurado estar a dieta de información; mejor dicho, estoy al tanto de lo esencial pero no pierdo un minuto en las politiquerías de los representantes de los ciudadanos, que siguen a lo suyo como si no estuviésemos en una situación muy complicada. Nadie con dos dedos de frente entiende esos posicionamientos que, lejos de crear la necesaria sensación de firmeza y unidad, lo que hacen es crear tensiones y a veces algo más. Y en esto pocos se salvan, porque tampoco se entienden algunos movimientos de los partidos que conforman el gobierno, como ese pacto con sordina de ayer última hora para lograr una abstención que era innecesaria. Alguien tendrá que retratarse ente tales torpezas, porque no solo tenemos una crisis sanitaria que superar sino una economía que reconstruir, y ahí hacen falta todas las manos, todos los sectores, todas las voluntades. Esta gente parece estar en una dimensión que no se corresponde con el sentir mayoritario de la población, y que, como yo, casi nadie entiende.

Desde el punto de vista doméstico, hace una semana que se estropeó el grifo de la ducha. Vino el fontanero pero quedó una gota malaya en una de las roscas. Hoy volvió, con una supuesta gomilla especial y en principio parecía que quedó perfecto, pero al cabo de unos minutos, cuando ya el fontanero estaba lejos, salía otra vez la gota, pero esta vez con más abundancia. Así que esa gotita hará que vuelva mañana el fontanero y mientras tanto cierro la llave de paso salvo en los momentos en que funciona la lavadora, hay duchas o es la hora de fregar. Al final no es tanta el agua que se pierde, porque cae en un barreño que se aprovecha, pero es incómodo. A ver si se soluciona de una vez, lo del grifo y lo otro.

Lo más agradable sucedió al final del día. El padre de Sofía nos envió un audio en el que la niña habla de nosotros, y cuenta con que la gata blanca de peluche se va ir con ella “cuando se vaya el bichito”. La gata en cuestión no es nuestra, es un regalo infantil para mi hijo, y está en su habitación aunque él ahora vive en Tenerife, pero Sofía recibirá una gata blanca que se llamará Luna.  Eso seguro.

Publicado el

TIEMPO LÍQUIDO.  Mi padre. (20/05/2020)

 

Esta tarde mi compañera y yo fuimos a ver a mi padre, que vive en otra parte de la ciudad con mi hermana. Nos vimos con todas las precauciones, porque es muy mayor y hay que tener mucho cuidado. Con todo lo que ha visto en su ya nonagenaria existencia, no sale de su asombro. Lo que nos pasa a todos, este es un escenario que nunca llegamos a imaginar. En los momentos más duros de la Guerra Fría, podíamos esperar un estallido nuclear o alguna hecatombe capaz de partir el planeta en dos, pero no algo tan sinuoso y laberíntico. Eso se lee en su mirada, y lo expresa continuamente cuando hablamos por teléfono. Me parece muy injusto que en su ancianidad tenga que vivir esta zozobra.

Fue importante verlo (y a mi hermana), y comprobar que el mar que siempre aparece como fondo del paisaje desde la azotea sigue allí, tan hermoso como siempre. Conducir por la ciudad también fue una sensación nueva, pero volver a hablar cara a cara con mi padre fue algo especial, como si hubieran pasado muchos años. Se mide el tiempo en nuestra cabeza de formas distintas según las circunstancias. Pero es esperanzador que pronto podamos hacer algunas cosas de las que hacíamos antes, aunque sea de manera distinta. Si dicen que la vida es cambio, vamos bien servidos. Es una forma positiva de verlo.

Publicado el

TIEMPO LÍQUIDO.  Llenar las calles. (19/05/2020)

 

Ayer di por acabado mi Diario de cuarentena porque por su propia denominación ya no tenía sentido, sobre todo porque estamos en una desescalada que tratamos de que sea el principio del fin de todo esto. Escribir cada día, empujado por la presencia del vecindario asomado a la ventana e iluminado por la luz de una niña, Sofía, y un niño, Diego, se convirtió casi en un rito. Pero había que cambiar porque espero que este sea un tiempo nuevo, aunque es verdad que no tener la obligación autoimpuesta de escribir ese diario me deja un cierto vacío. Pero voy a llenarlo siguiendo aquí, contando mis impresiones a quien le interese y procurando poner ánimo y sentido común hasta donde mis fuerzas me valgan. Solo soy un ciudadano que a veces hace de escritor; es entonces cuando imagino otras realidades, pero ahora no quiero imaginar, pretendo aportar ese grano de arena para que esa realidad que deseamos sea posible.

Llamo a esta serie Tiempo líquido, porque nos movemos en la incertidumbre. Queremos un nuevo principio, y es este, porque si todos pensamos en los demás alcanzaremos nuestro propósito, que no es otro que vivir en paz, atando lazos de afecto y amistad. Nuestra sociedad ya existe, solo ha parado en seco, pero ya echa andar. Espero que sea con pasos cuidadosos. Hay que llenar las calles de personas y de cordura. A todos nos importa porque todos formamos parte de un mismo cuerpo social. Al menos, yo así me siento. Seguimos.