El motor económico
Solemos decir en Canarias que nuestro motor económico es el turismo. No es verdad, puesto que el turismo es solamente la correa de transmisión de la abundancia, y esta debe tener motores anteriores muy lejos de aquí. Si las cosas van mal en Suecia, no vendrán los suecos, y en todo Occidente es Estados Unidos el que marca la prosperidad y la recesión. Por eso se suele decir que cuando la bolsa de Nueva York estornuda Europa se resfría. Menos mal que Alemania, nuestro aval turístico, parece que aguanta el tirón.
Espero que la actual crisis americana (y por ende europea) tenga una solución menos dramática que la de 1929, que desembocó en la Gran Depresión de los años 30 y curiosamente empezó a remontar cuando Estados Unidos entró en la II Guerra Mundial, pues sus empresas se dedicaron a producir material de guerra. De todas formas, de momento la actual crisis no se parece a aquella, pues el crack del 29 provocó que 9000 bancos americanos cerrasen, que hubiese una cifra de paro de un 27% y unas perspectivas de futuro bastante negras. La economía estadounidense remontó, pero necesitó de 10 años para hacerlo, lo que demuestra lo importante y desastroso que fue el crack del 29.
Como ya no sabemos en qué ni a quién creer, a ver si gana Obama y hay un cambio de política. Ya ya sé que debería hablar de algo más cercano, pero es que eso nos afecta más que los soberanismos infantiles de El Día o que el palabrerío de los políticos domésticos que apenas si tienen capacidad de maniobra. Tampoco hay que dejarse llevar por los alarmistas, aunque no está de más poner la espalda contra la pared.

