¿El desempleo tiene trampa?
Dicen que nada hay que tenga más miedo que el dinero, y así debe ser, porque quienes tienen media docena de euros en un banco andan mosqueados con tanta inestabilidad. El problema es que nadie se fía de nadie, y eso sólo se resuelve con confianza. Esa es la receta que da todo el mundo, pero la pregunta del millón es cómo se devuelve esa confianza.
Hay que tener en cuenta que una parte de esta crisis ha sido generada porque algunos empresarios poco responsables (no todos por suerte), han aprovechado el ruido para hacer caja, cerrando grifos y mandando gente al paro. Para mí no tiene explicación que un restaurante que estaba siempre lleno y sigue lleno haya despedido al 30% de su personal. Es evidente que se está aprovechando de la coyuntura, pues con menos gastos hace la misma caja.
En este sentido, las administraciones deberían ser muy severas. Cuando hay razones para ello, hay que aprobar las regulaciones de empleo y apoyar a las pymes, pero esas cosas hay que mirarlas con lupa, porque de otra forma, aún con la incuestionable crisis real, no se explica el exagerado aumento del desempleo. Habría que tirar del hilo de Ariadna y llegar al fondo de la cuestión, porque a la larga perdemos todos.
