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Campo visual para la cultura

Como cada año, he ido a hacerme una revisión de la vista. Después de haber puesto a prueba media docena de aparatos muy sofisticados, la oftalmóloga, que no puede ocultar por su acento que es argentina, me comunicó que mi campo visual estaba reducido, no más que el año pasado, pero con unas cifras que indican que veo como los burros con orejeras (deberían llamarse ojeras, porque van en los ojos, pero si lo dice la RAE…)
z15381966_1[1].JPG-¿Eso es grave doctora?
-¿A qué os dedicás vos?
-Pues trabajo mucho con los ojos, me muevo alrededor de eso que llaman cultura.
-¡Ah, no, entonces no es muy grave en general! Dependiendo otra vez de en qué lugar os movés.
-Pues por aquí, por Las Palmas de Gran Canaria.
-Entonces no es grave, es una nadería, con el campo visual que tenés te sobra para ver la media docena de exposiciones que hay al año y para leer.
-Pero es que también me gusta ver espectáculos escénicos: teatro, danza…
-Ahí sí que tendrías problemas, pero como tampoco funcionan los circuitos, lo que vos os perdés se lo pierden también los demás.
-Oiga, que Las Palmas aspira a ser Capital Cultural Europea en el 2016.
-Siempre me han gustado los pacientes que tienen sentido del humor. Hasta el año que viene.
Y me fui a la calle, deslumbrado por la claridad que entraba por mis pupilas dilatadas y contento porque tengo campo visual suficiente para moverme por la cultura de esta tierra.

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Ángeles inocentes o exterminadores

En estos días se celebra en mucho lugares la fiesta de San Miguel Arcángel, aquél de quien se dice que capitaneó a los ángeles fieles a Dios para derrotar y enviar al infierno a Luzbel, el octavo arcángel, que había pecado de soberbia y acabó transformándose en el símbolo de lo tenebroso, el mal, Lucifer. La tradición ha ido creando unas ideas sobre los ángeles que tienen poco que ver con la función que los textos bíblicos les asignan, y también aparecen en otras religiones monoteístas, como el Islam, pues no debemos olvidar que el profeta Mahoma recibía mensajes del Arcángel San Gabriel, al que la tradición ha destinado el papel de comunicador, pues también aparece varias veces en La Biblia y en Los Evangelios con la misma función.
zangelbDSCN3252.JPGEsto, por supuesto, pertenece al acervo religioso y por ende cultural de varias civilizaciones, entre ellas la nuestra. Por lo tanto, es cuestión de fe, creer o no creer, pero resulta muy curioso que sobre un asunto tan evanescente se haya sistematizado tanto durante siglos, hasta el punto de que se han establecido hasta ocho categorías y toda una serie de misiones. El equívoco popular es relacionar lo angelical con la inocencia, la belleza, la bondad y la misericordia, y cuando alguien tiene apariencia inocente y bella decimos que tiene cara de ángel. Pero no es así, porque tenemos que pensar que tanto en el Antiguo Testamento como en el Corán, los ángeles son los encargados de hacer cumplir la voluntad de Dios, y aquel es un Dios justiciero que a veces montaba en cólera, el Dios que destruyó con fuego las ciudades de Sodoma y Gomorra, el mismo que envió las diez plagas a Egipto, el que ordenó el Diluvio Universal.
Y la ejecución de estos castigos forma parte de los cometidos de los ángeles. Se habla de un Angel Custodio o Angel de la Guarda, pero también aparece Azrael, que es nombre del Angel Exterminador. En Estados Unidos, especialmente en California, hay desde hace unos años una corriente que da protagonismo a los ángeles (Su ciudad más populosa es precisamente Los Ángeles), con miles de seguidores y creyentes, aunque la tradición cristiana sigue pensando en los ángeles como unos seres mágicos, que en la iconografía barroca a veces sólo tienen cabeza y alas, cuando en ningún texto de referencia dice que los ángeles tengan alas, por mucho que se empeñara Frank Capra en hacer que los ángeles consiguieran alas al toque de una campanilla en la película inolvidable Qué bello es vivir.
zangel2.JPGAparte de Miguel, Gabriel y Rafael, que son los tres únicos ángeles que están en el santoral católico (también el genérico Angel), hay variedad de ángeles y arcángeles en los textos y en la tradición: Uriel, Sariel, Rauel, Refael, Jofiel, Chamuel, Zadquiel y Azrael, el mencionado Angel de la Muerte. Siempre aparecen cumpliendo órdenes de Dios, administrando castigos o advirtiendo de males futuros. Por eso resulta tan chocante la idea de bondad y ayuda que se les asigna en la creencia popular. Cuando se dice de alguien que es un ángel tratamos de definirlo como cándido, inocente y frágil. Pero los ángeles no son nada de eso, porque se les supone total sabiduría, grandes poderes y una capacidad de percepción en las antípodas de la inocencia.
Pero de todos los ángeles, el que más predicamento tiene en todo Occidente y por supuesto en Canarias es San Miguel Arcángel, el vencedor del rebelde Luzbel, que en la iconografía al uso aparece sometido a los pies del Arcángel, que blande una espada flamígera. En Canarias se celebra con especial arraigo popular en el pueblo palmero de Tijarafe y en el grancanario de Valsequillo, donde ya es tradición llamar al demonio «Perro Maldito». Hay más lugares donde se celebra esta fiesta, y son legión los canarios que llevan Miguel en su nombre, sea solo o compuesto. Las fiestas de Valsequillo son ya un referente en la isla, y en Lanzarote también tiene su cancha el llamado Jefe de los Ángeles.
zangel1.JPGSe cuenta que el trasiego de imágenes en Lanzarote forma parte de las anécdotas de la historia. Dicen que en una parroquia de prestigio, en la que celebran a San Miguel, tenía un cuadro del Arcángel que el viento derribaba en las procesiones. Como no había forma de conseguir una escultura de San Miguel, llegaron a un acuerdo con otra parroquia, en la que había un Angel de la Guarda. Se lo llevaron. Le hicieron un perro de yeso a sus pies le colocaron en una de sus manos una espada pintada de color naranja para que pareciera de fuego, y ese es el San Miguel que lleva siglos saliendo en procesión. Se cuenta lo mismo del San Ginés de Arrecife, que también era un cuadro y los próceres compraron a un mercante holandés un San Agustín que llevaba hacia Guayana. Los dos fueron obispos, sólo que el de Hipona era negrito berberisco y San Ginés rubio pelirrojo francés. Pues lo colocaron en la peana y le disimularon el libro que llevaba San Agustín. Será verdad o mentira, pero es una historia interesante, porque al fin y al cabo en estas cosas lo que manda es la tradición.
Y con ángeles inocentes o exterminadores, San Miguel forma parte de la cultura popular de nuestra tierra, cuando se dice que el 29 de septiembre hay que tener cuidado porque el Arcángel deja al diablo suelto durante una hora que nunca se sabe cuál es, y ahí está el misterio.
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(Este trabajo fue publicado en el suplemento cultural Pleamar de la edición impresa de Canarias7 el pasado miércoles)

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En este día de otoño

zzadan1171097556_0[1].jpgAl amanecer este 10 de octubre, típico día de otoño, me encuentro con la noticia de la muerte de Adán Martín, no por esperada menos triste. Tuve ocasión de tratarlo y en estos últimos diez años siempre me impresionó su fuerza psíquica para luchar contra una enfermedad que nos pone fecha de caducidad. Tenía una expresión alegre y quien hablaba con él no podía pensar si no lo sabía que estaba en medio de una lucha terrible. Fue Presidente del Gobierno de Canarias y muchas cosas más, tuvo actuaciones políticas que serán o no del gusto de unos o de otros, pero como ser humano fue un ejemplo de temple y de esperanza. Doy el pésame a su familia y destaco su capacidad de lucha hasta el último instante.
Descanse en paz.

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TOMÁS MORALES

(Mantengo el post que había puesto porque es importante seguir mirando hacia adelante)

zzztomásmorales].jpgHablo hoy del poeta Tomás Morales porque nació un 10 de octubre de 1884. Poco nuevo que decir del gran poeta modernista, que nació en Moya e hizo de Agaete su segunda cuna. Hay mucha mitología alrededor de sus reuniones con Alonso Quesada, Saulo Torón y Domingo Rivero en el Huerto de las Flores, porque como dice un amigo a lo mejor es que fueron un día por allí y les sacaron una foto. Pero la literatura tiene mucho de mitología, aunque yo convoco a los amantes de la lectura a que se acerquen hoy a la poesía sonora, simétrica y potente de nuestro paisano.
Y es que nos sucede muchas veces que el nombre de nuestros ilustres antepasados se vuelve de uso diario, y así sucede con el poeta, porque hay una calle muy conocida que es el Paseo de Tomás Morales, que casi da nombre a todo un distrito de la ciudad («Vivo por Tomás Morales), donde, además, hay un busto de poeta y un centro educativo con su nombre. Transito casa día esa calle y a menudo me pregunto cuántas de las personas que la conocen, que pasean por ella o que incluso viven en una de sus casas han leído alguno de sus versos. Tal vez sea hoy un buen día para acercarse a su obra y por ello termino con uno de sus bellos sonetos:
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Puerto de Gran Canaria sobre el sonoro Atlántico,
con sus faroles rojos en la noche calina
y el disco de la luna bajo el azul romántico
rielando en la movible serenidad marina.
Silencio en los muelles en la paz bochornosa,
lento compás de remos, en el confín perdido
y el leve chapoteo del agua verdinosa
lamiendo los sillares del malecón dormido.
Fingen en la penumbra fosfóricos trenzados
las mortecinas luces de los barcos anclados
mirando entre las ondas muertes de la bahía.
Y de pronto, rasgando la calma, sosegado,
un cantar marinero, monótono y cansado,
vierte en la noche el dejo de su melancolía.