El Pino: La romería (1 de 2)
La Virgen del Pino es la Patrona de la Diócesis Canariense. Es la fiesta más importante del municipio de Teror y de los grancanarios en general, en la que se rinde honores a la Patrona de la Isla. La Virgen del Pino fue coronada canónicamente en 1905, y en 1914 fue declarada Patrona de la Diócesis de Canarias por el papa San Pío X. Hay distintas opiniones e hipótesis sobre la aparición de la Virgen del Pino fechada en 1481. Se cree que hubo un santuario aborigen en el bosque de Teror, siendo esta la base de la posterior devoción cristiana en torno al pino. La historia de esta fiesta se remonta al siglo XVI, cuando se trasladaba a la Virgen a Las Palmas de Gran Canaria con el fin de hacer rogativas por falta de lluvias, y desde los primeros años del siglo XVIII comenzaron a desarrollarse las peregrinaciones del 8 de Septiembre, aumentando la concurrencia de fieles hasta el punto de que fue necesario alzar la prohibición de que entraran las mujeres en la capilla mayor, algo que con los años se suprimió definitivamente. Hoy en día, la tradición manda ir andando hasta Teror la noche del 7 al 8 de septiembre.
Uno de los hitos fundamentales en las Fiestas del Pino es la Bajada de la Virgen desde su Camarín, para que pueda estar más cerca de los romeros o peregrinos que van llegando hasta Teror, para venerarla, cumplir sus promesas y agradecerle sus favores. La romería-ofrenda es otro de los actos más populares y participativos, que se celebra todos los años desde 1952, año en el que Cabildo Insular y el Ayuntamiento de Teror, bajo el asesoramiento de Néstor Álamo, decidieron impulsar una romería popular en honor a la Virgen. Dicha romería sale el día 7 de septiembre del Castañero Gordo y llega a las puertas de la Basílica, donde se encuentra la Virgen. Siempre hay una representación de todos los municipios de Gran Canaria, así como de cada una de las demás Islas.
Creo que a Huston se le quedó atrás Charles Laughton, magnífico actor que dirigió una sola película, La noche del cazador, y que es una obra maestra. Es verdad que ha habido y hay grandes actores y actrices que han cruzado la línea pero nunca alcanzaron en la dirección la excelencia de sus actuaciones: Jodie Foster, Robert de Niro y un largo etcétera, pues los actores siempre tienen la tentación de dirigir, y en España lo ha hecho hasta Ana Belén. Muchos querrían meter en la lista de Huston a un maestro posterior de la dirección, Clint Eastwod, pero en mi opinión es grande dirigiendo pero no entra en la nómina de grandes actores. Otros, como John Wayne, Kevin Kostner o Mel Gibson no entran en ninguna de las dos listas, también en mi opinión. Capítulo aparte merecerían autores-actores como Woody Allen y hasta Vittorio de Sica, buen actor de comedias italianas y autor de algunas excelente películas como director, pero ninguno de los dos es Chaplin-Welles-Newman como actor. Al revés que Marlon Brando, que es un actor inconmensurable pero que patinó cuando estuvo detrás de las cámaras. Muchos directores han actuado de manera discreta, como Polanski, Truffaut, Sidney Pollak o el propio Huston. Y, la verdad, no sé dónde meter a Laurence Olivier o Kenneth Branagh. En esas lista, yo pondría al español Fernando Fernán Gómez, y al parecer va a haber que apuntar a Georges Cloony, cuyas dotes como actor están más que demostradas y que ya nos dio un excelente aperitivo con la dirección de Buenas noches, buena suerte. Dicen los críticos que esta nueva película, Los idus de marzo, va a marcar el año de cine. Ojalá, porque el chico me cae bien, y no digamos a mis amigas.