A pescar en río revuelto
Lo que está sucediendo en la isla de El Hierro a causa de la erupcción volcánica y todo lo que eso implica está dejando claro que el ser humano tiene una capacidad tremenda para aprovecharse de todo. A los noticiarios de televisión solo les falta emitir los telediarios desde La Restinga, y si no lo hacen es porque no los dejan. Luego están los que tratan de llevar el agua a su molino, dando por sentada una de las varias teorías que hay sobre el origen de Canarias y dejando claro que este volcán es la ratificación de una de ellas, la suya, por supuesto. Otros toman el asunto como si se tratase de un festival, cuando en realidad se ignora qué puede pasar, y si alguien tiene datos se explica muy mal, porque en dos días he escuchado una cosa y la contraria de boca de supuestos especialistas. No me extraña que los herreños estén intranquilos, y es que supongo que no saben muy bien a quién creer. Y en esta especie de fiesta mediática, no veo que se valore en su justa medida el terrible momento que están pasando cientos de personas, fuera de sus hogares y sin saber si de un momento a otro el volcán pueda hacer desaparecer lo que tanto trabajo les ha costado levantar. Al ver a los herreños abandonar sus casas, pienso en los animales que quedan atrás; ¿dónde van a comer y a beber agua? ¿también están siendo evacuados? El colmo es que, con razón, un profesor universitario se queja de que la ausencia de un barco especializado en la zona está haciendo que se pierdan muchísimos datos científicos que serían de gran ayuda para ahora y para el futuro. La cuestión es que el barco existe en España, y la pregunta es por qué no está en aguas herreñas desde hace tiempo, al menos desde que se vio la inminencia de una erupción. Por muy espectacular que sea un volcán, lo importante es la gente, su seguridad y sus esperanzas. A veces me pregunto si nuestros dirigentes tienen una remota idea de lo que significa una fuerza de la naturaleza cuya evolución se desconoce.
Los coptos conforman una cultura cristiana que proviene de los primeros siglos del cristianismo, con una lengua propia y mucha historia. Dentro de ese cristianismo también hay ramas (católicos, ortodoxos, evangelistas), pero básicamente son cristianos y en un país como Egipto suponen el 8% de la población. Son cristianos en territorio mayoritariamente musulmán, y parece que la llamada Primavera Árabe no lo está siendo para ellos, porque, a medida que ganan territorio los Hermanos Musulmanes, los cristianos quedan más aislados y, hay que decirlo, perseguidos. Una y otra vez hay ataques violentos contra las iglesias coptas en Egipto, y estos denuncian la pasividad de la policía y el ejército. Según parece, al poder establecido no le importa demasiado que maten a unos cuantos cristianos. Y esto hay que denunciarlo, porque si clamamos por la libertad religiosa tenemos que oponernos a esta violencia que está costando muchas vidas. Cuando Benedicto XVI dice que la Iglesia es perseguida tiene razón, pero no solo la católica, también persiguen a las otras confesiones cristianas. Otra cosa es que diga que en España se persigue a los católicos, lo que no es verdad, y si no hemos estado de acuerdo en su momento con estas afirmaciones, ahora hay que decir que sí que persiguen a los coptos en Egipto, y la comunidad internacional debiera presionar al gobierno de El Cairo para que proteja a los cristianos egipcios, que tienen derecho a vivir el credo que les dé la gana. No puede haber paños calientes, porque la religión debe ser libre para todos y en todas partes.
Por fin parece que el volcán ha salido a la superficia, aunque en el fondo del mar. Eso parece bueno en principio, aunque no sabemos qué consecuencias tendrá para el rico fondo marino de la zona, uno de los más bellos y deseados por los submarinistas. Lo que sí está claro es que la isla de El Hierro lleva varios meses en angustiosa espera, sufriendo fuertes temblores de tierra y con el municipio de Frontera muy afectado por la falta de comunicación. Que vengan ahora los catedráticos lejanos a decirnos que un volcán es bueno para la isla, mientras él no tiene que ser desalojado de su casa ni ve cómo sus productos agrícolas se pierden por falta de transporte. Es verdad que puede que acudan a la isla unos cuantos curiosos, pero ya eso sucedía, pues nada hay más interesante que la belleza de una isla que no necesita cataclismos para estar en el mapa. En realidad, siempre lo estuvo, incluso después que los ingleses de Grenwich le arrebataran el meridiano cero. Solo espero que el volcán se desahogue en el mar, que no haga demasiados estropicios, que deje de hacer temblar la tierra y que las autoridades tengan en cuenta los daños habidos en la isla, porque, quiérase o no, es un desatre natural. Supongo que no hace falta que remache mi eterna simpatía y solidaridad con la isla de El Garoé.