Antes que cualquier cosa, quiero decir que lamento profundamente el accidente ocurrido en la gala de la reina de Santa Cruz de Tenerife, y es muy triste que esto pase precisamente en un evento que es una oda a la alegría. La vida puede cambiar en segundos. Expreso por lo tanto mi solidaridad.
Por otra parte, digo que el Carnaval se ha institucionalizado y se trata, por una parte, de que los políticos se hagan la foto, y por otra de remover a la sociedad civil hacia una competición que les lleva meses de esfuerzos casi siempre baldíos, porque son muchos los que juegan y sólo uno el que gana. Se compite por murgas, comparsas, disfraces, carrozas… En un principio era divertirse, y para competir la liga de fútbol. Además, las casas comerciales y firmas que patrocinan festejos, candidatas a reinas, aderezo de carruajes y fantasías de drags meten el dinero publicitario en eso y ya no les queda para respaldar eventos de mayor calado que tengan una verdadera rentabilidad social, cultural y comunitaria. Todo se va en el Carnaval. Es una manera como otra cualquiera de poner grilletes a la sociedad civil, una manipulación como la copa de un pino. Y esto lo dice una persona que siempre disfrutó del Carnaval, porque es una fiesta hermosa cuando es fiesta y no pantalla inútil. El Carnaval no sirve de reclamo a turistas, ese es otro cuento chino, a la gente de fuera les atrae el sol, las playas y el buen clima, o lo que es lo mismo, que al final es consumo interno, y si es para nosotros deberíamos hacerlo a nuestra manera. Es decir, me gustan los carnavales, no el este Carnaval, y me divierten las mascaritas, no las marcaradas.
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