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Nunca pasa nada

zzPICT0106.JPGSiempre se ha dicho que el código penal se hizo para los pobres y el de comercio para los ricos. Se supone que en sociedades democráticas esto no debiera ser así, aunque con la reforma de las tasas judiciales de Gallardón esto se hace cada día una realidad más sangrante. Luego hay otro apartado, que es el de las responsabilidades de los políticos; no es que nunca respondan de actuaciones deliberadamente temerarias y perjudiciales contra el interés general, es que ni siquiera rozan el código penal cuando actúan claramente contra lo básico de forma personal. No importa que un tribunal condene a agentes policiales por torturas porque luego viene el indulto del Consejo de Ministros, no importa que se haya demostrado la implicación de CIU en un asunto de financiación ilegal, todo queda resuelto diciendo que los responsables económicos de hace 17 años ya están fuera del partido. No importa nada, hay impunidad absoluta, y se permiten el descaro de actuar como el exconsejero de Sanidad de Madrid, que dos años después de dejar el cargo le adjudican el control privado de los análisis clínicos a la empresa de la que es asesor, o los expresidentes del Gobierno o ministros y ministras de mucho peso que viven en el Edén de los consejos de administración nominal de empresas eléctricas, de comunicación o de otro tipo que en su momento ellos favorecieron desde el poder. El hijo de Pujol ha reconocido que tiene dinero en paraísos fiscales y tampoco parece que eso vaya a incidir en su carrera política. Total que hemos llegado a una sociedad en la que los platos rotos los va a pagar La Pantoja, y políticos y empresarios corruptos se van a ir de rositas.

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El valor de la información

zsarbolito.JPGDesde que existe la prensa, allá por el siglo XVIII, se ha utilizado la información para crear estados de opinión. Napoleón dictaba mensajes que eran reproducidos por todas partes para convencer a los franceses de la necesidad de hacer grande a Francia, humillar a los germanos, conquistar Rusia y llegar por La Península Ibérica al Cabo de San Vicente, que la mayoría de los franceses ni quiera sabían dónde estaba. Es más ni siquiera sabían leer, pero siempre había alguien en cada pueblo que leía en alta voz. Este fenómeno ha ido aumentando con el tiempo, y si Ortega y Gasset fue tan conocido en su tiempo como hoy puedan serlo Antonio Gala o Pérez-Reverte fue porque la mayor parte de su obra la escribió en la prensa, y España entera esperaba a ver qué habían escrito Don José (Ortega), Don Miguel (Unamuno) y Don Manuel (Azaña). En definitiva, el poder de cualquier clase sabe que controlar la información es un arma definitiva, y a veces incluso sobreinforman para que no pueda separarse el grano de la paja. Hoy tenemos acceso a miles de datos, pero si no los relacionamos nada concluimos, y por ello nos ahogan en información, para que no podamos pensar. Y ya sabemos que las ideas colectivas van macerándose a través del goteo diario, y si en nuestro ámbito Harry Truman no es un criminal de guerra (Hiroshima y Nagasaki) es porque en Occidente no hablamos japonés.