¿La novela de un loco?


Como hoy es 9 de julio, me acuerdo de Argentina (hoy es su fiesta nacional), y el hilo neuronal me lleva a Facundo Cabral, que usaba el humor para decir verdades como puños, y lo hacía en sus monólogos y en sus canciones. En un momento de su recitado dice: «la vida es una novela escrita por un loco». Pero eso no justifica la locura del mundo, porque popularmente se califica de loco a quien padece alguna enfermedad mental, de etiología psíquica, química o incluso fisiológica. Es decir, padeciendo depresión o esquizofrenia, pasando por la bipolaridad y otras tantas afecciones, locos ha habido siempre en el campo de la narrativa: Dostoievski, Virginia Wolf, Malcom Lowrry, Edgar Allan Poe, Mary Shelley, Marcel Proust y muchos más. Padecían tremendas enfermedades mentales, que en algunos casos los llevaron al suicidio. Hubo otros novelistas que quisieron pasar por locos, porque la locura resulta muy literaria, y así, Umbral paseaba con bufanda por la Gran Vía en verano, Azorín salía con un paraguas rojo aunque no hubiese lluvia y Valle-Inclán iba a la plaza de Oriente y se ponía a gritar frente al palacio real para despertar a Alfonso XIII.
zGoya_witches[1].jpgLos locos de verdad y los que fingían locura escribieron grandes novelas, que funcionan de manera muy lógica, muy cuerda, incluso cuando entran en el territorio de la fantasía más exagerada, porque una novela, si se desmanda, ya empieza a ser mala. Por eso este mundo tan cruel, hipócrita y sádico no responde a la estructura de una novela seria, es tan disparatado que si se contuviese en un libro nadie lo entendería. Por eso creo que esta locura de mundo es una novela escrita por gente muy cuerda (eso sí, muy malvada).
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(El cuadro es El Aquelarre de Goya)

3 opiniones en “¿La novela de un loco?”

  1. Hombre, a primera vista hay que estar muy jodido para tomar esa decisión, aunque es verdad que a veces la vida empuja a lagente y entonces no se encuentra otra salida, aunque siempre la hay. Luego están los suicidos filosóficos, pero eso me los creo menos, porque Ciorán se pasó la vida predicando ideas como la inutulidad de la vida («Del inconveniente de haber nacido») pero no se suicidó y murió en la cama siendo ya octogenario. De manera que este es un debate más intelectual que otra cosa, porque básicamente, por las razones que sea, quien se suicidda no suele estar muy lúcido. aunque, repito, esto es opinable.

  2. Dos de mis amigos se han suicidado hace relativamente poco. Se supone que en ambos casos no había un porqué, al menos desde la lógica religiosa (o masónica, que viene a ser igual).
    Sin embargo, en el momento de encontrarme frente a sus féretros, yo me puse a pensar como ellos, no como lo hace la sociedad, que los insulta, los desprecia o los soslaya. Y encontré que cada cual tiene derecho a hacer con su vida lo que quiera, incluso hacerla desaparecer.
    Claro, que estamos hablando de cosas serias. Las boutades de Ciorán se traducen al español como majaderías. Y al lenguaje corriente como gilipolleces.

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