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Grecia, alfa y omega

Después de las nuevas elecciones griegas, los partidos que por lo visto pueden evitar que el euro salte por los aires suman los votos necesarios para una posible mayoría. Falta ahora que lleguen a pactar, aunque parece ser que no hacerlo significaría el suicido político de sus dirigentes. Solo por eso es seguro que lo harán. Esto quiere decir que Merkel se sale con la suya, que se mantiene y acepta el rescate draconiano establecido al norte del las fronteras del Rhin. xgo001[1].jpgCabe preguntarse entonces si eso es bueno a largo plazo para Grecia, después de que, durante cuatro años, Alemania haya dejado que se hunda y arrastre a los demás. Dicen que los políticos serán juzgados por la Historia, pero yo no me fío de eso, porque ahora resulta que Napoleón tiene cartel de gran personaje, cuando en realidad fue un dictador imperialista y sanguinario. Alemania no solo ha permitido que esto ocurra sino que ha trabajado a destajo para llevar las cosas a este punto. Y sigue atrincherada en el luterano-calvinismo de la culpa a los socios del sur, después de que se haya hecho dueña del registro de la propiedad del Mar Egeo, de las Baleares y supongo que de buena parte de Canarias. Ah, sí, Merkel suele descansar en La Gomera, qué honor. Una vez más, Alemania ha hecho buenos a los norteamericanos, porque Grecia se habría salvado (y Europa) con que Alemania encabezara un diminuto Plan Marshall. Pero no quiso y al final las culpas que ellos propiciaron son de los pecadores del sur. Muy propio de Alemania, siempre tan superior, y ES MENTIRA que sean tan trabajadores (desde luego no más que los del Mediterráneo); lo que sí son muy ricos, en buena parte por el trabajo de los del sur. Me encantaría que Grecia eliminara a Alemania en la Eurocopa (es curioso que les toque en cuartos de final). No es probable que ocurra, porque son pocas las alegrías en casa del pobre, pero al menos habría un poco de justicia poética.

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(Viene de ayer)

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¿Quién demonios es el que dice que yo tengo que escribir esto o lo otro, o simplemente escribir? Cuando llevo un tiempo sin publicar novelas, algún conocido me exige una entrega inmediata, mientras él se dedica a pescar en la punta del muelle. ¿Por qué tengo yo que escribir y él no? Y si escribo ¿por qué debo escribir lo que él desea o publicar de la manera que a él le parece? Y se siente traicionado porque mi novela siguiente no es la que él esperaba. No estoy poniéndome de parte de nadie, pero defiendo el derecho de los escritores a escribir libremente, y tampoco creo que nadie deba juzgar trayectorias personales, porque la vida es muy dura, y cada uno se defiende como puede.
zquesadaa.jpgLo importante de aquella hornada de narradores (hablo de los del setenta), que no generación, puesto que poco se parecían unos a otros en asuntos estéticos o ideológicos, es que son fundacionales, y nadie puede negar ese carácter a aquellos libros. A unos les gustarán más o menos, habrán resistido mejor o peor el paso del tiempo, pero están ahí. Ahora no vale decir que si esto o si lo otro, hay que valorar que todas aquellas novelas eran primerizas, algunas titubeante y otras más maduras, pero fruto del entusiasmo de un grupo de veinteañeros que luego han escrito novelas mejores, porque tampoco La mala hora tiene el calibre de El Coronel no tiene quien le escriba o, mucho menos, el de Cien años de soledad y nadie discute a García Márquez.
Pero no se trata de hacer competiciones. Los del setenta tienen el pedrigree fundacional, eso lo reconozco y lo defiendo, y también digo que como generación cronológica se han mantenido vivos prácticamente todos, cosa que no es frecuente porque muchos suelen abandonar. Hay un par de centenares de novelas escritas por canarios en las últimas décadas, y con que sólo fuesen estimables el 10%, tendríamos 20 buenas novelas, y eso no pueden decirlo todos los territorios, y, la verdad, tampoco en Sicilia se escribe un Gatopardo cada año. Y ello ha sido posible porque hubo una generación que puso a funcionar la máquina.
Creo que ha llegado el momento de que quienes se mueven en el campo del estudio de la literatura hagan un balance justo del siglo XX, no sólo de los narradores del último cuarto de siglo, a ver si vamos poniendo las cosas en su sitio de una vez, reivindicamos algunas obras importantes, poco o nada conocidas, y le cortamos la cabeza a algunos chusqueros que detentan rango de capitán general. Pero eso es trabajo de las universidades, que de momento sólo usan gafas para mirar muy lejos.