Los cinéfilos siguen empeñados en que el cine influye claramente en los novelistas. No estoy de acuerdo, a mí no me pasa, por mucho que lo diga la parte contratante de la primera parte. Y para que lo entiendas, Milana, bonita, no me influyen los diálogos de Bogart, Brando, Warhol o Vivien Leigh. Cierto es que todo el mundo tiene derecho a sus quince minutos de gloria, pero a Dios pongo por testigo que hasta a esos yo les haré una oferta que no podrán rechazar. Porque a los enemigos de mis amigos yo los convierto en mis enemigos. A mí el cine no me influye, porque a cada personaje que invento le digo «yo soy tu padre», y aunque piensen que estoy loco, no es cierto, soy mentalmente divergente. Una vez me dijeron que escribir es como amar, y amar significa no tener que decir nunca «lo siento», y hay tres maneras de hacer las cosas: la correcta, la incorrecta y la mía. Estoy convencido de que si no hubiera sido rico, sería un buen hombre, pero cuando escucho a Wagner me entrar ganas de invadir Polonia. ¡Ahí está el detalle! Cuando escribo soy el rey del mundo, y no tolero que nadie me diga «escríbela otra vez, escribe otra vez esa novela». Como ven, soy autónomo, el cine por su lado y yo por el mío, aunque algunos se empeñen en que este sea el principio de una gran amistad. Así que, a los novelistas, siempre nos quedará París como a los rusos el don de tocar la balalaika. Puede que algo que haya dicho suene raro, soy un hombre, nadie es perfecto. Y como es casi de madrugada, buenas noches, buena suerte.
4 opiniones en “Cine y novela”
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Así son las cosas de esta vida, amigo Emilio.
Cuando un escritor se pone a hablar de cine, le puede salir un artículo (fantástico) como este.
Cuando un palurdo como yo se pone a leer un libro, pongamos «El amor en los tiempos del cólera», le puede salir una cita del mismo libro:
«La humanidad se divide en dos: Los que cagan bien y los que cagan mal».
No lo digo yo. Lo dice Gabriel García Márquez.
Me ha encantado, Emilio, este post. Como cinéfilo he disfrutado no sólo con la confusión inicial («A mí el cine no me influye»), sino con cada una de las frases que remiten a películas tan conocidas y variadas como «Casablanca», «La guerra de las galaxias», «Buenas noches y buenas suerte» (que casualmente vi ayer en casa), «El padrino» o alguna de Woody Allen.
Cuando yo escucho a Wagner me dan ganas de ver otra de Woody Allen.
Saludos.
buenísimo!
Buenísimo post, Emilio.
Un saludo.