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Camus, Krahe y la libertad de expresión

El miércoles 28 juzgarán al cantautor Javier Krahe, denunciado por ser autor del corto Cómo cocinar un crucifijo, y desde la libertad de expresión hay que poner el grito en el cielo. He visto el corto y, además de que nada aporta, es muy grosero, pero de momento el mal gusto no es delito (me parece). Cierto es que puede ofender a los cristianos, e incluso a los no creyentes, pero verlo es optativo. De manera que, aunque siempre he admirado a Krahe y me gusta su ironía, creo que esta vez se ha metido en un charco. Es libre de hacerlo y decepcionar a mucha gente, pero no por ello debería estar sentado en un banquillo.
Sobre la libertad de expresión habla un artículo escrito por Albert Camus en 1939, encontrado en un viejo archivo, que no pudo ver la luz entonces porque lo impidió la censura que ejercían los políticos y la clase dirigente y mediática que esperaba la inminente invasión alemana y ya maquinaba la manera de echarse en brazos del III Reich, cosa que finalmente hizo el llamado Gobierno de Vichy. zzzcamuusss.JPGLo que entonces escribió Camus es un manifiesto por la libertad de expresión y una hoja de ruta para quienes escriben para informar y opinar libremente. Según el gran escritor argelino-francés, las condiciones para que un periodista independiente no pierda su libertad son cuatro: lucidez, rechazo, ironía y obstinación, y afirma que, si un periodista no puede decir todo lo que piensa, puede no decir lo que no piensa o lo que cree que es falso. Para él, esta libertad negativa es, de lejos, la más importante de todas, ya que permite servir a la verdad en la medida humana de sus fuerzas. No se dice lo que no se quiere decir, y de lo que quiere que se sepa dice hasta donde hacerlo no le lleve al silencio, pues eso privaría al público de información y opinión, que fue lo que le pasó a él mismo con este artículo. Sobre la ironía escribe: «No vemos a Hitler, por poner un ejemplo entre otros posibles, utilizar la ironía socrática. La ironía es un arma sin precedentes contra los demasiado poderosos. Completa a la rebeldía en el sentido de que permite no solo rechazar lo que es falso, sino decir a menudo lo que es cierto». Y decía también: «los artículos más valientes se publican en Le Canard enchaîné (*).</em
Como se ve, el gran filósofo y novelista, entonces con tan solo 26 años, anunciaba a ciegas el futuro de la libertad de expresión en sociedades supuestamente democráticas. Lo mismo que Orwell pocos años después, lo vio venir. Por desgracia, ese artículo, pasados 73 años, sigue teniendo rabiosa actualidad, y es que el poder, cualquier tipo de poder, detesta que le digan la verdad a la cara.
(*)Le Canard enchainé (El pato encadenado) es un semanario satírico francés, fundado en 1915 y que sigue publicándose hoy. Entonces se le consideraba una publicación de segunda, porque también contenía historietas, cómics y astracanadas, pero era el que siempre decía las verdades envueltas en ironía, humor y creatividad.

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El hidrocarburo me confunde


zzescultur].jpgEstamos acostumbrados a polémicas interminables sobre asuntos importantes pero que acaban siendo proyectiles políticos y juegos de intereses (y capitales). Con las prospecciones petrolíferas en aguas cercanas a Canarias está pasando lo mismo que con Tindaya, que iba (¿iba o va?) a ser la quintaesencia del arte cósmico, fuente de riqueza… ¿Para los que comercializaran la traquita extraída del agujero? ¿Para los que explotaran el invento cobrando entradas a los turistas? ¿Eran los mismos? ¿Qué ganaba el pueblo majorero? El arte… Ah, sí el arte (que es pasar mucho frío). Ahora viene una empresa que por lo visto va a llevarse el 95% (esa es la cifra que dicen algunos medios) y en Canarias queda el 5%… ¿El 5% de qué? Ah, sí, que dicen que es riqueza para Canarias y creará puestos de trabajo, porque como es público y notorio los canarios tenemos mucho personal especializado en extraer petróleo submarino. ¿Y qué pasa con las energías renovables? Canarias es el único lugar de España en la que estas energías no son deficitarias, y sin embargo se protegen en otras comunidades y aquí se aparcan. Y otra pregunta: ¿Por qué se asegura que no se autorizarán prospecciones petrolíferas marinas en Valencia porque están muy cerca de las zonas turísticas? Y aun me queda otra pregunta: Si el PP gobernase aquí con CC y esta le prestase su apoyo en Madrid, como pasó en un tiempo y pasa ahora con CIU, ¿CC se opondría tan frontalmente? Es una pregunta, seguramente sí, o tal vez-a lo mejor-quizás-quién sabe, porque el discurso del Presidente Rivero aludiendo al sistema colonial suena tan fuerte que… No sé. Pues eso, si sacamos petróleo en Tindaya formaremos parte de la OPEP… Que no es en Tindaya… Es que el hidrocarburo me confunde; como al del anuncio, que plantó un cantero de papas en La Luna.
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(No sé por qué he puesto la foto de la madrileña estatua del general Espartero. Y su caballo, claro.)

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La soberbia, ese ídolo con pies de barro

En un sociedad metida en un túnel en el que no se vislumbra claridad alguna, el fútbol puede ser un alivio, aunque pocos pueden acceder a un partido de la Champion con precios entre 60 y 220 euros. Pero la gente se distrae, y si se hablara de fútbol estaría bien, pero es que últimamente ocupan mucho más espacio -demasiado- los nombre de los entrenadores del Real Madrid y del Barcelona. El primero, que se piropea a sí mismo más que un congreso de abuelas, hace que muchos piensen que se puede ir al final de la temporada a un equipo inglés; el segundo lleva meses pensándose si ha terminado su ciclo en el Barça, y tiene pendientes de un hilo a directivos, jugadores y seguidores. zdel_55408_t0[1].jpgAmbos se comportan como si los dioses los hubieran distinguido entre los mortales, cuando no se erigen en dioses poseídos de poderes ultraterrenales. Mourinho trata a todo el mundo con altanera displicencia, como si el Real Madrid no hubiese ganado nueve copas de Europa y una veintena de ligas antes de que llegara él. Guardiola es como un Lama que posee el secreto del fútbol de pase corto, como si antes no hubiesen existido Frank Rijkaard o Luis Aragonés, y antes aún el gran Brasil de Zagallo y hasta la ya mítica UD Las Palmas de hace 45 años. Encima de que es un insulto alardear de esos sueldos multimillonarios en un país donde cada día es un drama social, estos señores se hacen los duros para que les saquen el sombrero, uno tratando de provocar que el Bernabéu lo aclame en un gran acto de sumisión, el otro haciendo que supliquen los jugadores, rueguen los directivos y lo pida a gritos la afición culé. Pero son solo hombres, puede que muy valiosos en su disciplina, pero no insustituibles. Lo mismo que los deportistas de élite deben dar ejemplo de limpieza y honradez deportiva porque son espejo para los más jóvenes, los que ocupan esos sitiales del éxito y la adoración social también deben ser ejemplares, y ahora mismo lo que están haciendo es dando una deplorable lección de soberbia. Y no hay que olvidar que la soberbia, como el ídolo del sueño de Nabucodonosor, es de oro, pero tiene los pies de barro.