Hace falta una buena ducha
Suceden muchas cosas, algunas muy malas, que se reflejan en la enorme actividad judicial que hay en muchos casos de corrupción a lo grande. Es tremendo, no es que haya un caso aislado, alguien que se ha subido a la parra y ha caído en la tentación, es como una plaga. Ahora mismo hay dos ex-presidentes autonómicos (Valencia y Baleares) sentados en el banquillo, pero hay más personas metidas hasta el cuello en asuntos muy turbios que se han alimentado con dinero público que debió servir para el bien general y acabó en redes mafiosas o incluso pagando cocaína para dirigentes enloquecidos (eso es lo que dicen algunas informaciones). Ministerios, ayuntamientos, fundaciones, equipos de fútbol… Ha sido una orgía de corrupción, y la lentitud de la justicia española hace que se alargue la sensación de impunidad. Luego suceden algunas cosas buenas, pero casi no tienen hueco en los medios, y parece que vivamos en un planeta sin libros, sin cine, sin música. El pequeño espacio que queda lo absorben las nuevas tecnologías (mucho soporte y poco contenido) y, por supuesto, el fútbol, mientras esta sociedad sigue necesitando una ducha a fondo.