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Hace falta una buena ducha

zzzFoto0261.JPGSuceden muchas cosas, algunas muy malas, que se reflejan en la enorme actividad judicial que hay en muchos casos de corrupción a lo grande. Es tremendo, no es que haya un caso aislado, alguien que se ha subido a la parra y ha caído en la tentación, es como una plaga. Ahora mismo hay dos ex-presidentes autonómicos (Valencia y Baleares) sentados en el banquillo, pero hay más personas metidas hasta el cuello en asuntos muy turbios que se han alimentado con dinero público que debió servir para el bien general y acabó en redes mafiosas o incluso pagando cocaína para dirigentes enloquecidos (eso es lo que dicen algunas informaciones). Ministerios, ayuntamientos, fundaciones, equipos de fútbol… Ha sido una orgía de corrupción, y la lentitud de la justicia española hace que se alargue la sensación de impunidad. Luego suceden algunas cosas buenas, pero casi no tienen hueco en los medios, y parece que vivamos en un planeta sin libros, sin cine, sin música. El pequeño espacio que queda lo absorben las nuevas tecnologías (mucho soporte y poco contenido) y, por supuesto, el fútbol, mientras esta sociedad sigue necesitando una ducha a fondo.

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Sigan riendo y déjenlos crecer

zzFoto0173.JPGYa ocurrió en el período de entreguerras. La ecuación es de lo más sencillo: hay una crisis creada por la voracidad del capitalismo ultraliberal, el pueblo angustiado se entrega a las prédicas victimistas porque siempre la culpa del diferente (extranjero, homosexual, judío…), aparecen líderes de cartón-piedra con discursos simplistas e incendiarios, y a lo tonto se instala el fascismo-nazismo-nacionalismo excluyente, con matices distintos pero con un desenlace idéntico: fanatismo, estado totalitario, imperio del miedo y desaparición de la libertad y casi siempre de la supervivencia. Los nazis eran cuatro locos que se reunían en Munich alrededor de Adolfo Hitler, un tarado que si prestamos atención a su discurso se parece mucho al de un borracho ignorante y violento. Daría risa, pero es muy peligroso. Los fascistas eran distintos, pero también pocos, y Mussolini un encantador de serpientes que más parecía retransmitir un partido de fútbol que pronunciar un discurso político coherente. Al final, esos monstruos crecen y se hacen con el poder; se alimentan del descontento y se convierten en símbolos intocables. La Falange era un grupo muy minoritario en el Congreso de los Diputados, lo mismo que los nazis en Alemania, y poco a poco, clamando venganza, predicando ultracatolicismo o invocando un imperio de cómics toman la batuta. Ahora mismo el caldo de cultivo es ideal para estos movimientos, y quienes tienen responsabilidades políticas tienen que cercenar esas simientes del odio. Pero resulta que, como siempre, piensan que son cosa menor, y hasta les ceden espacios para que lancen sus proclamas (ya ha ocurrido en España). Hay que estar atentos, porque con discursos victimistas y culpabilizadores de los otros se le da muy pronto la vuelta a la tortilla. Acuérdense de Eva Perón.

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Les voy a contar un cuento


El profesor comenzó la clase relatando este cuento:
-Érase una vez un continente llamado Europa, que fue cuna de la civilización occidental, y que después de muchas guerras internas que se repitieron durante siglos lograron acabar momentáneamente con esos enfrentamientos en el año 1945. Parece ser que, a partir de entonces, los países de esa vieja Europa crecieron y crearon lo que entonces se llamó Estado de Bienestar, existían los Derechos Humanos, había libertad de expresión y se respetaban las minorías y las distintas tendencias ideológicas y religiosas. Pero hubo una gran crisis económica, cuyo origen sitúan algunos en otros países de otros continentes y que también se sospecha que fue inducida, y poco a poco se fueron zculoo.JPG cancelando derechos conseguidos después de largos años de trabajo y lucha. En Grecia y en Italia colocaron gobiernos títeres, y en los estados de la península Ibérica situaron en los puestos clave a quienes necesitaban para ejecutar un plan, que nadie sabía cuál era; eso sí, con apariencia democrática porque hasta hubo una elecciones de las que surgió un Presidente que se impuso el silencio como medio de comunicación. En Bélgica no se aclararon, en Hungría se permitió que se instalara un sistema parafascista y nadie sabía muy bien qué estaba pasando en Polonia. Por su parte, Alemania y Francia, que lideraban la UE por su potencial económico, se empeñaron en imponer políticas que nunca pueden impulsar las economías, y Gran Bretaña, tal vez amparada por su todopoderoso socio americano, empezó a bailar fuera del ritmo europeo. La permisividad en cuestiones democráticas y la inacción en asuntos económicos pusieron a aquella Europa próspera al borde del abismo…
Una alumna muy pizpireta, impaciente por los circunloquios del relato, se impacientó:
-Pero, profesor, díganos de una vez cómo acaba el cuento.
-Pues depende en gran medida de que a toda una generación de dirigentes que solo piensa en su propio interés, y que pasará a la historia como la más inepta, insolidaria, corrupta y suicida que se recuerda, la ciudadanía le dé por fin una gran patada en…