Guardiola tiene razón
Como siempre que hay un partido de fútbol Madrid-Barça, los medios se extreman y le dan una importancia exagerada, como si hablásemos del desembarco de Normandía o la caída del Imperio Romano. Guardiola ha puesto sensatez y ha dicho que lo importante es lo que Merkel y Sarkozy logren acordar el sábado con lo países de la UE, porque es fundamental el bienestar de la gente y lo del partido es solo fútbol. Y es que no hay que sacar las cosas de quicio, el fútbol es un deporte-espectáculo que ilusiona a mucha gente, y como el cine, la música o cualquiera de los deportes o eventos artísticos que tienen incidencia pública sirven para animar, distraer y sacar durante un rato a la gente de la dura realidad. Sin duda tiene un valor social. Pero, como dice Guardiola, es solo un partido de fútbol. Cuando nos conformábamos con correr la final de los 1.500 metros y quedar octavos, jugar la final de la Copa Davis y pederla, llegar a cuartos de final en los Mundiales o la Eurocopa y conseguir una hazaña individual cada veinte años (Bahamontes, Santana, Ocaña, Pedro Carrasco, Angel Nieto) nos decían que, dada nuestra economía, bastante hacíamos, que las medallas y los títulos eran para los países ricos (salvo Brasil, pero solo destacaba en fútbol, y Pakistán -qué cosas- en hokey sobre patines). Ahora resulta que España es líder mundial o está en el pelotón de cabeza en fútbol, tenis, baloncesto, ciclismo, automovilismo, moticiclismo y otras disciplinas, y resulta que estamos económicamente en la bancarrota. Hasta en eso nos mintieron o es que los españoles somos especiales, porque las gestas de Nadal, los goles de Iniesta, los paradones de Casillas o los mates de Gasol son pura fantasía. No nos engañemos, que el Madrid o el Barça ganen o pierdan el sábado tendrá influencia cero en el bienestar de madridistas o culés. Es solo fútbol.