Alexis es un tipo duro, y lee poesía
Los tipos duro no leen poesía. Falso; es un buen título para una buena novela, y por eso lo ha escogido Alexis Ravelo para su tercera entrega de Eladio Monroy, pero hay que leerlo en clave irónica. La poesía es la representación de la vida vista desde la parte de atrás del escenario, porque la poesía trata de averiguar cómo funciona la tramoya de una función que es solo apariencia. Como buen novelista, Alexis sabe que la poesía pata negra no entiende de límites ni de géneros, que cualquier forma de hacer literatura es poesía o se queda en escritura. Alguien dijo que toda buena novela ha sido escrita por un poeta. Y enseguida la gente se remite a novelas como Doctor Zhivago o Agatha ojos de gato por ser Pasternak y Caballero Bonald reconocidos autores de celebrados poemarios. Pero no me refiero a eso, sino a toda novela que pretenda ser literatura. Hay que ser poeta, mirar la función desde cajas, para escribir una buena novela. Por eso llamo poeta a Alexis Ravelo como los franceses a Víctor Hugo.
Y posiblemente los más agudos deban ser aquellos que llevan sus historias al límite entre la vida y la muerte, y traspasan a menudo esa frontera. Me refiero a los mal llamados autores de novela negra. Ravelo es un cirujano que se vale de un recurso como otro cualquiera para abrir en canal la sociedad en que vive. Eso es ser poeta, y por eso siempre he sido reacio a calificar de «negras» todas las novelas en las que hay un muerto. Santiago Gamboa le preguntó a García Márquez -otro poeta- si no había tenido la tentación de escribir una novela negra. La respuesta es parte del primer párrafo del prólogo de Gamboa a la edición de una novela del colombiano (*): «Ya la escribí, es Crónica de una muerte anunciada; no quise que el lector empezara por el final para ver si se cometía el crimen o no, así que decidí ponerlo en la frase inicial del libro. De este modo, la gente descansa de la intriga y puede dedicarse a leer con calma qué fue lo que pasó.» Luego, en el mismo prólogo, García Márquez habla de una serie de obras de género negro desde los albores de la literatura, y su preferida era Edipo Rey, porque al final el detective y el asesino son la misma persona.
Pues eso; Alexis presenta esta noche Los hombres duros no leen poesía, una novela que tiene a Eladio Monroy como guía de la búsqueda del interior de los seres humanos; allí siempre está oscuro, a lo mejor es por eso que dicen que es novela negra, como La familia de Pascual Duarte, El túnel, El extranjero, ¿Quién mató a Palomino Molero? y, la más negra de todas, El crimen y el castigo, de Dostoievski. No se pierdan esta nueva novela del poeta Alexis Ravelo.
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(*) Crónica de una muerte anunciada.