El invento del carnaval
Ya se ha hablado mucho sobre los orígenes del carnaval y de cómo se celebra de distinta manera en diversos lugares. Es una fiesta muy mundana que se contrapone al inmediato recogimiento religioso de la cuaresma, pero en Las Palmas de Gran Canaria, cuando dentro de décadas o siglos, se escriba la historia de nuestro carnaval, dirán seguramente que es en esta época en la que hemos inventado una nueva manera de celebrarlo. Ya casi no quedan vestigios de aquellos carnavales de principios del siglo XX, con sus batallas de flores y sus tortillas con miel de caña. Los Drag (o las Drag, no sé bien) llegaron por casualidad a nuestro carnaval como una actividad más de las muchas que se hacían y algunas ya ni recordamos (La sábana, la noche del cine…) Ninguna cuajó a lo grande, y las murgas y comparsas eran muy vistosas y divertidas, pero reflejaban otros carnavales. La aceptación propia y exterior de la gala Drag ha sido tan determinante, que se ha convertido en una seña de identidad de nuestra fiesta, y aunque ya empieza a ser tradición, es muy nueva en el tiempo. Podemos decir que sin darnos cuenta hemos reinventado el carnaval.