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Internet o la vida

comunnnnn.JPGTengo la impresión de que para las nuevas generaciones debe ser inimaginable el tipo de vida comunicativa que teníamos hace muy pocos años. Al filo de 1990 había correo electrónico en algunas oficinas y los más avispados se habían enganchado a los primeros servidores para tener internet en casa. Pero no había gran cosa al principio, ni siquiera periódicos, no existía google y hasta llegamos a pensar que era una majadería que pasaría de moda muy pronto. Luego se burlaban de quienes exhibían los primeros teléfonos móviles, y ahora ya ven. Pero en todo esto, que es un gran avance, veo una especie de debilitación del ser humano, que se ha creado nuevas dependencias. Antes quedabas con alguien a una hora y eso quedaba así sin posibilidad de cambio, porque no había forma de comunicarse, puesto que ambos estaban lejos de los teléfonos fijos donde solían hablarse. Ahora esto da pábulo a aceptar compromisos sin mucha seriedad, porque inconscientemente sabes que media hora antes puedes anularlo con una llamada de móvil. Y con Internet, los iPad, iPhone y lo que vendrá están haciendo el mundo de otra manera, pero no veo que eso haga mejorar a la sociedad como asunto común. Demasiados canales y poca comunicación.

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Alfileres de colores


En las viejas películas y en las novela-río que cuentan décadas de una larga familia, como Guerra y Paz, se seguían los frentes de batalla como si fuera un juego de mesa. En las tranquilas capitales alejadas de los frentes, o en las naciones neutrales, se marcaban las posiciones en mapas con banderitas o con alfileres de cabeza coloreada, que se oxidaron de inmovilidad en la Gran Guerra, quieta durante años en el frente de Verdún, y que no daban abasto a los cambios en la II Guerra Mundial, sobre todo al principio, cuando la Blitzkrieg (guerra relámpago) alemana modificaba en cada edición de los diarios su frente de ayer. cielooo1.JPGLos más pudientes incluso tenían maquetas del terreno y soldaditos que simbolizaban tropas, como un sangriento portal de Belén. Durante la guerra de 1914, en el legendario Bar Polo del Puentepalo de Las Palmas, aliadófilos y germanófilos recreaban los movimientos de tropas con tazas, vasos, palillos y cucharillas. Las cosas cambiaron desde que entraron en liza las nuevas armas (y ahora más con el salto dado por las tecnologías de la comunicación), y se bombardea una ciudad alejada de la costa desde un submarino a muchas millas mar adentro. Ya no se sabe dónde está el frente, y las banderitas y los alfileres no sirven para indicar quien va ganando. Por eso incita a cierta nostalgia de viejas hazañas bélicas los gráficos que salen en los medios tratando de plasmar lo que ocurre en Libia. Los miras una y otra vez y te das cuenta de que no reflejan lo que pasa, porque no hay color posible para los alfileres que han de señalar arma teledirigida vía satélite que puede cambiarlo todo desde un lugar que ni siquiera figura en el mapa. Ya ni la guerra es lo que era, pero sigue siendo la mayor estupidez que comete el ser humano sobre este martirizado planeta.

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8 de Marzo

Aunque parece que el Martes de Carnaval se lo lleva todo por delante, no olvidemos que hoy es 8 de Marzo, DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA.
mmmujeresss.JPGEste es un homenaje a todas las mujeres que aportan mucho a la sociedad, desde el trabajo anónimo y también el reconocido, sea en medicina, arquitectura, investigación científica, deporte, política, expresión artística… Y todas las mujeres que todavía se ven obligadas a asumir doble tarea porque los hombres no han entendido el concepto de igualdad. Las que aparecen aquí son abanderadas, pero el homenaje es para todas: desde la doctora Aslan, Viginia Wolf y Rosa Luxemburgo a Edurne Pasaban, Valentina Tereshkova, Caterina Van Hemessen, Pilar Miró, Anne Lacaton, una mujer minera y una desonocida madre de familia… Y al fondo la gran Marie Curie. Ser mujer es algo muy importante.
¡FELIZ 8 DE MARZO!