Poco se puede hacer por un territorio cuando se desconoce de dónde viene y cómo respira. La clase política canaria no se ha distinguido generalmente por su vasta cultura, aunque aparezcan adormilados en el palco del Festival de Música. Y ese desamor por la curltura lleva a su desconocimiento. Quienes hablan a boca llena de «lo nuestro» piensan siempre en clave rural, con cachorros, yuntas, arados y timples. No creen -así lo demuestran sus actos- en el pensamiento, en la memoria, en la poesía. No desprecian a nuestros escritores, los ignoran, que aún peor. Creen que saben de arte porque se tragaron el sapo de Tindaya, pero sólo repetan lo que viene de fuera y como papanatas hacen el rendez-vous a los canarios afincados en Madrid. Todo eso ya lo sabía.
Lo que ignoraba es que los parlamentarios fueran tan torpes o tan cínicos como para proponer dedicar al eminente científico Blas Cabrera Felipe el Día de las Letras Canarias de 2012. Si alguien me hubiera dicho que el Parlamento de Canarias -por unanimidad, chúpate esa, ni una voz discordante- aprobaría una proposición como esa habría pensado que era un chiste. Si lo han hecho por cinismo, malo; si ha sido por torpeza, peor. Blas Cabrera es una de las más grandes figuras que ha dado Canarias en sus 500 años de historia, una cima como Agustín de Betancourt, Alfredo Kraus o Galdós, pero fue ¡UN CIENTÍFICO! Es una autoridad mundial en los estudios sobre el magnetismo, un gigante, un genio, un orgullo para Canarias, pero existe el Día de la Ciencia, o se puede instaurar el Día de los Canarios Universales, y ahí cabe con todos los merecimientos y más.
Dedicar a Blas Cabrera el Día de las Letras Canarias es un menosprecio para los escritores de esta tierra. Es como negar que hay nombres y obras con verdadero peso y hay que poner a figuras de otras áreas. Es indignante. Siguiendo el discurso, los años venideros El día de Las Letras se les puede dedicar a un ilustre vulcanólogo o a un conocido futbolista internacional, primeros espadas en sus disciplinas. Es que no me entra en la cabeza tanta estulticia. ¿Qué pensaríamos si nombrasen figura del deporte a Agustín Millares Sall, de la ingeniería naval a Luis Feria y de la mecánica cuántica a Alonso Quesada, siendo como son excelsos poetas?
No es la primera vez que el Parlamento de Canarias menosprecia la literatura. Hace unos años, habiendo en Canarias excelentes poetas -algunos incluso con el Premio Canarias-, el Parlamento encargó hacer la letra del Himno de Canarias al músico Benito Cabrera. Los escritores canarios están acostumbrados a que no se respete su labor, pero nunca hubiera alcanzado a pensar que pudieran ser insultados hasta ese punto por una de sus instituciones más altas. Ya van dos, no vale alegar despiste, es ofensa. Con esto criterios, es posible que el próximo Premio Canarias de Literatura se lo den a Manolo Vieira o directamente a la Reina del Carnaval.
Y la deducción consiguiente: como en todo lo demás los diputados estén tan informados como en literatura, apaga el faro y cierra por dentro.Si los padres de la Patria son voceros de la estulticia, es un milagro que Canarias siga existiendo… Bueno, si es que existe. Siento vergüenza ajena.
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(Esta es la foto del Faro de Alejandría, donde Cleopatra VII recibió a una comisión del Parlamento de Canarias en el siglo I antes de Cristo)