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¿Integración o tolerancia?

El debate sobre la integración de personas de otras culturas y religiones en la sociedad occidental está servido desde hace más de un siglos, cuando en Nueva York o San Francisco se crearon los barrios chinos, italianos o judíos. Siglos antes ya hubo en España juderías que concentraban a la gente de esa cultura. vvventan.JPGHoy, en sociedades avanzadas como Gran Bretaña, conviven muchas formas de vida, que casi siempre tienen una religión detrás. Es curioso como, cuando se trata de reivindicar derechos, las culturas recién llegadas se postulan como ciudadanos comunes, y lo son, pero luego quieren un status especial en sus vidas. Yo creo que la integración es muy difícil, por lo que hay que hablar de tolerancia, y esto en ambos sentidos, porque también las culturas que llegan como sedimentos tienen que respetar nuestra forma de vida. Y, sobre todo, la ley debe ser una para todos. Por eso me parece tan tremendo lo aprobado en el Parlamento Europeo para el mundo laboral de los inmigrantes.

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Lluvia de pájaros muertos

El 31 de diciembre cayeron 5.000 pájaros muertos sobre un pueblo del estado de Arkansas, anteayer ocurrió el Lousiana y ayer en el sur de Suecia. Los dos primeros hecho podrían explicarse por su proximidad geográfica, cuya causa fuese la misma, aunque no se sabe cuál. Lo de Suecia es más extraño, porque hay miles de kilómetros de distancia y unas condiciones geográficas totalmente distintas.
fotograma-de-la-pelicula-de-alfred-hitchcock-los-pajaros[1].jpgLo fácil aquí es decir aquello de que la ficción va a veces por delante de la realidad y están ocurriendo con las aves fenómenos inexplicables como en la famosa pelicula de Alfred Hitchcock Los pájaros. La verdad es que el fenómeno es raro, porque los pájaros no tienen señales externas de golpes o quemaduras, que pudieran explicar su muerte a causa de los rayos o el granizo. Los medios le han dado un trato basado en la curiosidad, pero no han ido más lejos. Y es que los veterinarios siguen investigando, aunque tal vez no sea cosa de veterinarios solamente, sino que deberían entrar físicos, meteorólogos y otros científicos. Seguramente no nos hemos parado a pensar en la importancia del asunto, pero creo que estamos ante unos hechos que merecen una investigación seria, para poder atribuir esas muertes a causas reales, que estoy seguro que es así, pero hay que conocerlas, porque pudieran ser graves y dañinas para otros seres vivos, incluso los humanos.
Si esto queda así, aparecerán los profetas milagreros, los predicadores que anuncian señales apocalípticas y los agoreros que se confabulan con el esoterismo. El resultado será la utilización del miedo. Y no hay mayor aliado del miedo que la ignorancia. Por eso hay que saber qué ha pasado.

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Sobre gustos

Dicen que sobre gustos no hay nada escrito, aunque yo creo que hay demasiado, y lo que se escribe suele ser casi siempre decreto-ley que por lo visto es de una manera y sólo de esa. Hay que ser un entusiasta -o detractor- de tal director de cine, escuchar con delirio a un cantante o leer con fruición a determinado autor, porque si no estás fuera de la pomada, eres un antiguo, un reaccionario o cualquier otro sambenito que quieran colgarte. aagusto.JPGY sucede que a veces esa película maravillosa que todos apluden te duerme, ese cantante mítico te parece ruido y ese libro extraordinario se te atasca en la página tres porque no te interesa o incluso te molesta. Pero callas porque no vas a ser el hazmerreír de la gente. Y eso empieza en la niñez, cuando todos juegan a un juego que te aburre y tragas porque quieres ser de la partida y no aislarte del mundo. No hay que confundir ese verdadero rechazo con la actitud de algunos de negar el gusto mayoritario sólo para epatar y distinguirse como diferente, que es el caso de los «indomables» que consideran que Mozart, Picasso, Borges o Fellini no valen nada. Lo que digo se refiere a que puede haber personas con exquisito gusto musical, literario o cinematográfico a las que no les gusten los Beatles, se aburran leyendo a García Márquez o se duerman en el cine frente a una película de los Hermanos Cohen (y pongo tres ejemplos de artistas que me encantan), pero no lo dirán porque se ha establecido que a una persona sensible han de gustarle por decreto, o han de rechazarlo por alienante. Esto se ha intensificado en los últimos años por el efecto mediático, y la gente se posiciona a favor y en contra porque quiere pertenecer a un grupo, bien el de los que siguen el gusto dictado, bien el de los que se oponen con saña. Ejemplos hay, como la trilogía Millenium, la música de Lady Gagá o la serie televisiva House. Y es que, por mucho que queramos presentarnos como únicos, a menudo somos esclavos de las apariencias.