Alimentando la crispación
Ya refiere la cita bíblica que la sangre engendra sangre como el perro engendra al perro. La agresión sufrida por el Consejero de Cultura de Murcia -que lamento y condeno sin matices- es un exponente más de que la crispación lleva a que siempre haya un loco que traspase la línea del debate y entre directamente en el campo de la violencia. Creo que los únicos culpables de esta agresión son quienes la perpetraron. Los responables son muchos más, y no hago discurso fácil como hace el Partido Popular, señalando indirectamente al PSOE, del que dicen que «ha puesto una diana en la espalda del Consejero». También es responsable el propio PP, porque en un país donde la cripación se retroalimenta no es de recibo que se avente este espíritu guerracivilista que parece haberse instalado en los últimos años. Los medios afines hacen de caja de resonancia de acusaciones tremendas, se echa leña al fuego de una y otra parte y luego llaman hipócritamete a la cordura. La respuesta social y política ante hechos abominables como el que nos ocupa debe ser la unidad y la mesura. En el juego democrático la violencia física debe tener tolerancia cero. Así que tanto los dirigentes del PSOE como los del PP disfrutan ahora de una oportunidad para demostrar que tienen sentido del Estado y de la convivencia. De momento están perdiendo esa oportunidad, porque parece que todo vale con tal de arañar unos votos. Esos no son los dirigentes que España necesita ahora. Ni nunca.