Creencias, supersticiones y manías
Las creencias religiosas son sagradas siempre que no sean obligatorias. Cada cual tiene derecho a su credo. Otra cosa es que eso determine imposiciones a otros, como ocurre con el velo islámico, quiera o no la mujer, o la obligatoriedad de acudir a los cultos católicos que había durante el franquismo, so pena de perder hasta el puesto de trabajo. Es más, para ser profesor, un párroco debía certificar que alguien era católico practicante.
Eso, por suerte, es agua pasada en España, pero vemos cada día cómo, además de las creencias religiosas, existen otras, que generalmente llamamos supersticiones. Cosas del lenguaje. Y lo mismo que hemos visto a futbolistas rezar o santiguarse antes de empezar un partido o cuando meten un gol, también hemos sabido de sus manías y las de sus entrenadores: que si llevan al banquillo determinada camisa (que lavarán constantemente, supongo), que si entran en el campo pisando con el pie derecho, que si ese día no se afeitan… Lo de las predicciones del pulpo Paul ya es de coña.
Es posible que fallen si no hacen eso, pero no por los poderes de su creencia, sino porque psicológicamente se sienten desprotegidos. La última (esta es al revés) consiste en evitar que Mike Jeager apoye a un equipo, porque por lo visto ha declarado sus preferencias sobre cuatro de ellos, asistiendo a los partidos, y siempre han perdido. Si la causa de esas derrotas fue la presencia y el apoyo de Jeager es empíricamente indemostrable, pero ya saben que las supersticiones carecen de lógica porque se trata de buscar una luz en nuestra supina ignorancia humana.