La Luna
Muchas veces nos preguntamos para qué sirve tanta investigación inútil, cuando las necesidades reales del ser humano son conocer la forma de vencer el cáncer o el sida, procurar una vejez digna a las personas mayores o simplemente saciar el hambre. Que el hombre pisara la Luna por primera vez en 1969, tras el chorro de dólares que costaron los proyectos Mercury, Géminis y Apolo de la NASA sólo nos ha dado tonterías como los relojes digitales o el velcro, adelantos que podrían haber sido logrados con mucho menos dinero sin La Luna en juego, pues tampoco ha servido como posibilidad de supervivencia, puesto que otras investigaciones han conseguido «tesoros» tan preciados como la bomba de neutrones, y para seguir alimentando las ansias de poder no ha sido necesario investigar nada. Además, nos iba muy bien con los relojes de tic-tac sin pilas contaminantes, y el velcro nunca tendrá la sensualidad de una cremallera. Yo investigaría la manera de que siguiera habiendo vida en La Tierra.