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Humor a destiempo

El sentido del humor es una virtud, pero no hay que confundirlo con la chanza fácil y a veces chirriante. Quién de nosotros no está harto del amiguete que tiene cartel de gracioso y está todo el día tratando de chistear y parodiar, y acaba atragantando a los demás, que muchas veces no están para cachondeos a destiempo. La principal baza de la ironía y el sentido del humor es ponerse en la picota uno mismo, reírse de sí mismo, y eso también debe administrarse, porque el hecho de que te rías de ti mismo no te da derecho instantáneo a reírte de los demás. Pero lo más molesto para mí es cuando se pretenden hacer chanzas, ironías y chistes de cosas que son muy importantes y que significan mucho para muchas personas.
NIÑO+DELFIN[1].jpgHace unos días, escuché en la radio una interesantísima entrevista con la coordinadora de un proyecto que trata de aprovechar la relación con los animales en tratamientos terapéuticos de muchas dolencias y síndromes (cáncer, fibromialguia, huesos de cristal…) que ayudados por un vector psicológico mejoran mucho, o por lo menos amortiguan la angustia y el dolor físico, aparte de que estimulan la comunicación, por ejemplo en el caso de los autistas.
Gatos, perros, delfines o caballos mantienen un nivel de comunicación muy importante con los seres humanos, y eso está contrastado científicamente. Es una labor pionera y muy humanitaria, que forma parte de la ciencia, no de la charlatanería. Curiosamente, esa misma noche, me tropecé con la puesta en escena de un conocido humorista que hacía chanza de todo esto, agarrándose a los nombres de los tratamientos (gatoterapia, cánidoterapia equinoterapia…) Esa es la risa fácil, como la que provoca quitarle a alguien la silla, con el peligro de que se rompa varias vértebras, se quede parapléjico o incuso se desnuque. Eso no es humor, ni es humano, ni es inteligente ni es nada, es pura ignorancia de alguien que se burla de cosas cuyo verdadero valor desconoce.

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Ya es primavera

Unos dicen que este año ha habido más invierno que nunca, otros que ha sido el más cálido de los últimos no sé cuántos años, y lo cierto es que ha sido un invierno muy frío en La Península y muy lluvioso en Canarias, aunque aquí ha habido menos frío que de costumbre, hasta el punto de que la gente comenta que este año no ha tenido que sacar los abrigos, las bufandas y los suéters de lana.
agal3577-35.JPGEl caso es que ya está aquí la primavera, y nos coge con la isla verde, los embalses llenos y un cierto optimismo agrícola, aunque por otra parte está la losa de Bruselas que se las vuelve a tener con el plátano. El caso es que tener las presas llenas no nos sirve de mucho porque las grandes superficies compran en otra parte y venden a precios imposibles para nuestros agricultores. Llega la primavera, sí, ha sido un buen año de agua, también, pero la apisonadora de la burocracia sigue condenando a Canarias al monocultivo del turismo, y encima no lo cuidamos como se debería.
Ojalá el comienzo del ciclo de las estaciones le desembote la cabeza a nuestros dirigentes -que no son sólo los políticos- y de verdad se empiece a diversificar la actividad económica canaria, con mucho peso en el turismo, pero con voz y voto en otras actividades. Y para colmo, en Tazacorte se les escapan 200.000 lubinas que ponen en peligro el ecosistema pesquero y los periódicos ingleses nos ponen en la picota. Pero sigo diciendo los mismo: la primavera es el primer tiempo, el de la floración, y espero que también el de las ideas llevadas a la práctica.

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La lección de Adenauer

Cuando acabó la II Guerra Mundial Europa era una escombrera, especialmente Alemania, país en el que había ciudades enteras completamente destruidas, además de puentes, carreteras, vías de ferrocarril y fábricas. Llegó el Plan Marshall y en 10 años Alemania fue reconstruida y en 15 estaba a la cabeza económica de Europa. Eso sí, le prohibieron el ejército, con lo cual Alemania se ahorró muchos marcos.
aadenauer[1].JPGCuando llegó el dinero americano, hubo que emplear empresas de todas partes para acometer tan arduo trabajo. Los empresarios alemanes se dolían de que algunas contratas importantes se le dieran a empresas extranjeras, y fueron a ver al canciller Conrad Adenauer, que les preguntó, por qué iban a verlo a él. Los empresarios le dijeron: «Porque usted preside Alemania». A lo que Adenauer contestó: «Yo sólo presido el Gobierno, Alemania es mucho más, ustedes también son Alemania».
Esto viene a colación de los constantes comentarios que relacionan a los gobiernos con la solución de la crisis económica. Los gobiernos pueden legislar, impulsar, coordinar, advertir, ponerse duros si hace falta. Todo eso, pero un estado es mucho más que su gobierno, y el empresariado, que en tiempos de bonanza saca pecho diciendo que crea riqueza, tiene mucha responsabilidad. Si el empresariado, la banca y las fuerzas sociales no se empeñan, ni Zapatero, ni Rajoy ni ningún gobierno puede sacarnos de la crisis.