Humor a destiempo
El sentido del humor es una virtud, pero no hay que confundirlo con la chanza fácil y a veces chirriante. Quién de nosotros no está harto del amiguete que tiene cartel de gracioso y está todo el día tratando de chistear y parodiar, y acaba atragantando a los demás, que muchas veces no están para cachondeos a destiempo. La principal baza de la ironía y el sentido del humor es ponerse en la picota uno mismo, reírse de sí mismo, y eso también debe administrarse, porque el hecho de que te rías de ti mismo no te da derecho instantáneo a reírte de los demás. Pero lo más molesto para mí es cuando se pretenden hacer chanzas, ironías y chistes de cosas que son muy importantes y que significan mucho para muchas personas.
Hace unos días, escuché en la radio una interesantísima entrevista con la coordinadora de un proyecto que trata de aprovechar la relación con los animales en tratamientos terapéuticos de muchas dolencias y síndromes (cáncer, fibromialguia, huesos de cristal…) que ayudados por un vector psicológico mejoran mucho, o por lo menos amortiguan la angustia y el dolor físico, aparte de que estimulan la comunicación, por ejemplo en el caso de los autistas.
Gatos, perros, delfines o caballos mantienen un nivel de comunicación muy importante con los seres humanos, y eso está contrastado científicamente. Es una labor pionera y muy humanitaria, que forma parte de la ciencia, no de la charlatanería. Curiosamente, esa misma noche, me tropecé con la puesta en escena de un conocido humorista que hacía chanza de todo esto, agarrándose a los nombres de los tratamientos (gatoterapia, cánidoterapia equinoterapia…) Esa es la risa fácil, como la que provoca quitarle a alguien la silla, con el peligro de que se rompa varias vértebras, se quede parapléjico o incuso se desnuque. Eso no es humor, ni es humano, ni es inteligente ni es nada, es pura ignorancia de alguien que se burla de cosas cuyo verdadero valor desconoce.