Solidaridad con Aminetou Haidar
Lo que está sucediendo con Aminetou Haidar en el aeropuerto de Lanzarote me deja perplejo, y es que los sucesivos gobiernos de Madrid se ponen nerviosos cada vez que les nombran El Sahara, y actúan con precipitación y torpeza. Cuando esos partidos gobernantes están en la oposición dicen cosas distintas que cuando gobiernan, pues no se me olvida la foto en Tinduf de Felipe González, cuando aún no había tocado poder, apoyando la causa saharaui. También las promesas de Suárez. que luego firmó un acuerdo pesquero con Marruecos sobre aguas saharauis (reconocimiento de facto). Ambos dirigentes son hoy invocados como ejemplos históricos; así se escribe la historia. Siento que España no se haga respetar como antigua potencia administradora del territorio. Así nunca van a respetarnos internacionalmente. Ahora Moratinos dice que no ve ninguna ilegalidad en la expulsión de Aminetou Haidar, y eso suena a quilombo porque, para empezar, nadie puede echar a otro de casa ajena.
Otros dirigentes políticos han apoyado las palabras de Moratinos y la acción (mejor, la inacción) del Ministerio de Asuntos Exteriores. Dicen, y es verdad, que hay normas internacionales para entrar en los estados. Lo que pasa es que Marruecos niega la entrada a Aminetou Haidar a un territorio cuya soberanía no le ha sido reconocida por nadie. Y quien menos debiera callar es España, porque, al decir estas cosas, su ministro de Exteriores está otra vez reconociendo de manera tácita la marroquinidad (y tres piedras) del Sahara. Hechos consumados, lo de siempre.
Y, por supuesto, expreso aquí mi solidaridad con Aminetou Haidar, y lamento las actitudes del Gobierno español y algunos dirigentes destacados del partido que lo sostiene, que usan el sofisma para tratar de llevarnos a conclusiones aparentemente legales pero erróneas por su base. Pero si sabes sumar nadie puede hacerte luz de gas.