¿Es que no hay más cera que Berlusconi?

Es curioso que la decisión última en todas las elecciones está en manos de los indecisos. Parece un contrasentido, pero es así, porque es ese pequeño porcentaje (no suele ser más allá del 10%) de electores influenciables el que quita y pone reyes, y es para ellos para quienes se hacen las campañas electorales. Cada partido, tendencia o ideología política tiene su espacio básico más o menos acotado, y de ahí es muy difícil que baje, salvo catástrofe. Luego, según se reparta ese 10% de votos indecisos o influenciables, la balanza se inclinará hacia un lado u otro. No deja de ser triste que sea esa minoría, que generalmente no se interesa por la política y que se turna en la abstención (no por convicción sino porque hay un buen día de playa) la que decida sobre el futuro de todos.
890.JPGHasta ahí se puede entender que a menudo ganen los que están en el poder, porque este votante casquivano no quiere perder, o bien gana la oposición porque ese mismo votante ha decidido castigar al gobierno como culpable de todos sus males. Eso es normal, y lógico en cualquier democracia que suele moverse en ciclos con fechas de caducidad.
Lo que no acierto a entender es cómo puede ganar en Italia alguien como Berlusconi, que es cada vez más la caricatura de sí mismo al tiempo que afloran historias realmente grotescas alrededor de su persona. Eso sí que no lo entiendo, y menos entendería que el Parlamento Europeo lo nombrase Presidente de la Comisión. Ha ganado la derecha, pues elegirán -salvo pactos transnacionales que suelen darse en la UE- a alguien de ese sector. Y la pregunta es esta: si ha de ser de derechas el sucesor de Durao Barroso ¿no hay en toda Europa una persona de esa tendencia más presentable que este personaje? ¿Se han fijado que ya hasta imita las posturas fotográficas de Mussolini?

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