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La misma fábula otra vez

Parece que nunca pasa de actualidad la fábula de nuestro paisano Tomás de Iriarte en la que dos conejos discuten si los perros que los persiguen son galgos o podencos. Pues en esas seguimos, con el Senado casi en bloqueo institucional conejos.jpgy mientras discutiendo si fue primero el huevo o la gallina. No es la primera vez que lo digo, pero pocas veces se hace tan necesario un gobierno de concentración como en la actual coyuntura, y esto vale para España y para Canarias.
Pero no. Ahí siguen discutiendo sandeces, aparcando iniciativas y dejándolo todo al albur de una posible victoria electoral en los próximos comicios, sean cuando sean. Lo más triste es que eso nada va a solucionar, porque, gane quien gane, se invierta o no los equilibrios de poder, por lo visto estamos condenados a no tener oposición constructiva ni gobierno que propicie que todos arrimen el hombro.
Galgos o podencos, qué más da. Al final de la fábula, mientras los conejos discutían algo tan superficial, lo perros los atraparon. Fin de la historia. Pregunta con moraleja: ¿Cuándo vamos a tener unos políticos -y políticas- que nos hagan sentir seguros y orgullosos de ellos como en aquella rareza histórica que fue la Transición?

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Hacia la paz por la sonrisa

images[2].jpgDespués de tanta representación del dolor, de que la lluvia haya fastidiado el puente a más de uno y de dos, y hasta de ese via crucis que parecen haber representado los nuevos ministros de Zapatero, creo que en este sábado lo mejor es buscar la paz a través de una sonrisa. Podríamos recordar a Mari Trini, pero también con una sonrisa, porque ella siempre fue una mujer libre.
Uno puede buscar la sonrisa releyendo a Boris Vian, escuchando con nostalgia la yenka primigenia o de cualquier otro modo, aunque yo creo que la mejor fuente de risa es el humor puro y duro, sea de Les Luthiers en distintos gags, de Luis de Funes en la inolvidable persecución de Fantomas y siempre la ternura de Charlot. La sonsrisa es la mejor manera de estar en paz.

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El miedo a un día oscuro

El Viernes Santo siempre ha sido un día oscuro, porque es como la exaltación de la muerte. Aunque sea un día luminoso, en la memoria de todos está esa tarde del Santo Entierro, que es silencioso, lúgubre y a veces terrorífico. Recuerdo que de niño no entraba solo en la iglesia de mi pueblo porque hay un Santo Sepulcro de Luján Pérez que es tan realista que parece que en verdad hay un cadáver en aquella urna de cristal.
yacente].jpgEn la iglesia de Guía de Gran Canaria hay otro Cristo Yacente de Luján, que es en verdad impresionante, aún más que el de mi pueblo, porque es como la representación escultórica de la muerte. Y es este culto a lo tétrico lo que no comparto de la puesta en escena de la Semana Santa, que se supone es una celebración nada más y nada menos que de la salvación del género humano. Pero nos lo pintan negro, triste, de tal manera que uno siempre se imagina el Viernes Santo nublado y espectral.
Por eso no me gusta el Viernes Santo, y por el contrario me encanta el 1 de enero, porque aunque llueva, en mi memoria siempre es un día soleado y alegre. Y sentimos con la memoria.