P’al Pino ( y 3)
Hoy es día de la Virgen del Pino, fiesta mayor de Gran Canaria, a la que asistirán de miles de canarios, arrodillados romeros implorantes o agradecidos, parranderos que no durmieron anoche y amantes de las tradiciones que entienden esta fiesta como un exponente de eso tan abstracto que llamamos canariedad.
Lo que sigo sin entender es por qué en un estado constitucionalmente aconfesional las intituciones se personan en un hecho estrictamente religioso. A mí las Fiestas del Pino me parecen una hermosísima expresión íntima y popular de los canarios, colectivamente y desde las creencias personales.
Que esa afluencia de peregrinos, parranderos, e isleños en general se produzca de forma espontánea cada ocho de septiembre me emociona como canarión. ¿Qué pintan en Teror las autoridades, incluyendo al representante del Rey de España? Una fiesta es religiosa, popular o ambas cosas porque así lo quiere un pueblo, y nada más.