Amstrong
No deja de ser sorprendente el anuncio del heptacampeón del Tour de Francia de volver a las competiciones ciclistas. Tiene 38 años y esa no parece edad para competir en un deporte tan duro, pero Amstrong ha demostrado ser un hombre de una madera especial, por la superación de un cáncer y por la disciplina que le ha llevado a ser uno de los ciclistas más grandes de la historia. Uno recuerda al «viejo» Anquetil arrastrando su bicicleta por las carreteras francesas. Ya no daba la talla como campeón, pero daba una lección de coraje. Era más joven que Amstrong, pero también era grande. Ante un ejemplo del deporte así, uno no puede hacer otra cosa que quitarse el sombrero, porque el ciclismo es sacrificio, esfuerzo y disciplina, justo el espejo en el que deben mirarse los jóvenes, no en el espejucho de feria deformado que son la mayoría de los futbolistas que cobran fortunas indecentes y el ejemplo que dan es el de noches de juerga y quien sabe qué más. Ronaldinho no, Amstrong sí.