La foto terrible
Me ha extrañado que los italianos se hayan escandalizado al ver en los medios la foto de los cadáveres de dos niñas gitana ahogadas en una playa de Nápoles, mientras los bañistas seguían a lo suyo, como si nada hubiese pasado.
Esto nos ha pasado aquí, con la llegada de las pateras y los cayucos, que a veces, por desgracia, también traen cadáveres a bordo. Y lo que me extraña de esta foto en Italia es que se haya escandalizado la opinión pública, y yo también me escandalizo, por el poco valor que damos a las vidas humanas que no forman parte de lo que entendemos como nuestro ámbito. Esa extrañeza es positiva, porque eso quiere decir que todavía queda un poco de decencia en el corazón humano.
Los italianos están viviendo un bombardeo berlusconiano de xenofobia, y tal vez esta foto les haga mirar a su interior y darse cuenta de que el nuevo «Duce» es un peligro para la libertad y para la dignidad. El bien más preciado es la vida, porque es única, y por ello toda muerte debe llevar consigo el mayor de los respetos. Y es que muchos olvidan que los que no son de nuestra etnia también son seres humanos. Lo que nunca tengo claro es de qué etnia somos nosotros. Yo creo que solo hay una: La Humanidad.