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Historias de Tokio: Yui, esencia (3ª parte)

Y lo intentó. Desesperadamente. Buscó por tierra, mar y aire a alguien que me pudiese sustituir y le fue imposible. Casi me hizo firmar una declaración jurada por la que me comprometía a asistir a las grabaciones aunque estuviese de parto.
Así que ahora que lo pienso con la perspectiva del tiempo, la comunicación a terceros (incluído Jin) de mi embarazo se parecía más a un anuncio de nuevos recortes en tiempo de crisis que a una «buena nueva». Jin tardó quince días en asimilarlo. Al decimoquinto día, cuando Yui medía 12 mm, decidió llamarla «mis doce milímetros» y aceptar que venía en camino. Continuar leyendo «Historias de Tokio: Yui, esencia (3ª parte)»