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Historia de la escritura

El pasado martes tuve oportunidad de conocer la exposición inaugurada en la Sala Lola Massieu, en la Villa de Santa Brígida.
Se trata de la exposición «Historia de la Escritura», organizada por la Concejalía de Patrimonio, Nuevas Tecnologías, Cultura y Turismo del Ayuntamiento de la Villa de Santa Brígida, en colaboración con el Monasterio Benedictino de la Santísima Trinidad de Santa Brígida. historia de la escritura.jpg
Realmente sorprendente. Entre los documentos expuestos, se encuentran escritura jeroglífica egipcia del Siglo I, un incunable -Siglo XV-, un libro de hora del Siglo XVI y un pergamino del Siglo XVII.
Además, se cuenta con manuscritos, facsímiles, monedas, instrumentos de escritura, etc. Un ejemplo del enorme patrimonio documental que tiene el monasterio citado. Seguramente tendrán más «joyas» guardadas, y con el nuevo responsable -seguro- que tendremos noticias de ellas.
Me gusto mucho, ya que en esta exposición, se hace un amplio recorrido histórico sobre los estilos más importantes de escritura, desde la escritura cuneiforme hasta la escritura digital. Evidentemente es un tanto que se apunta el nuevo concejal del área, Sergio, que con su buen hacer, en el poco tiempo que lleva, está demostrando mucha «cintura» y trabajo, elevando el nivel de las actividades del municipio.
La exposición podrá ser visitada hasta el próximo día 26 de abril.

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Los Picachos de Telde

Ayer estuvimos al pie del Picacho.3red.jpg
Todos los años en Telde, reivindicamos la recuperación de estas estructuras históricas que cayerón un 14 de febrero de 1994.
Los Picachos son unos pilares de piedras, elementos todos que debían formar parte del mismo conjunto del ingenio azucarero aquí establecido en el siglo XVI.12red.jpg
Este elemento transversal debió ser un canal de madera. A través de este canal se transportaría agua por gravedad, procedente de un depósito o naciente natural situado a una cota superior. La diferencia de altura entre los pilares le daría una inclinación al canal, lo que posibilitaría aumentar la velocidad del agua y, por tanto, su fuerza. Estamos, pues, ante los restos de un acueducto del que se conservan sólo los pilares de piedra, habiendo desaparecido el canal y otros elementos sustentantes de madera. Pero hay más; también se conservan unas paredes de piedras situadas entre los pilares y lo que parece ser un cubo de molino, elementos todos que debían formar parte del mismo conjunto del ingenio azucarero aquí establecido en el siglo XVI.

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